La votación en Estambul: el tiro en el pie del partido de Erdogan

Promover la repetición de las elecciones ha convertido a un casi desconocido en rival potencial del presidente


Redacción / La Voz

«Quien gana en Estambul, gana en Turquía». La frase, atribuida al presidente Recep Tayyip Erdogan y que el domingo se convirtió en un eco en las redes sociales, amenaza como una maldición al mandatario turco. Él mismo la cumplió literalmente cuando en el 2003 se convirtió en primer ministro tras haber sido alcalde de Estambul entre 1994 y 1998 y ahora, su formación, el islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), ha abierto sin pretenderlo la misma senda a la oposición -que ha ganado este domingo la alcaldía con una aplastante victoria-, lo que ya está generado fisuras en su seno.

De ser un casi desconocido, el candidato del Partido Republicano del Pueblo (CHP) y alcalde electo de Estambul, Ekrem Imamoglu, se ha convertido en virtual rival del mismísimo Erdogan, y de tener una mínima y cuestionada victoria en los comicios de marzo ha pasado a un triunfo demoledor. Y todo -o casi todo- gracias al partido de Erdogan.

El AKP perdió en los comicios del 31 de marzo la alcaldía de Estambul por solo 14.000 votos y se revolvió contra un resultado que suponía dejar de gestionar -después de 25 años de gobiernos islamistas- la mayor urbe del país, con un presupuesto anual de unos 3.500 millones de euros. El partido de Erdogan impugnó los resultados por supuestas irregularidades y la Justicia decidió repetir los comicios.

¿Resultado? El opositor CHP ha logrado el apoyo de 8,8 millones de votantes (el 54 %, frente al 45 % del ex primer ministro Binali Yildirim); la diferencia con respecto al AKP ha sido en esta ocasión de 800.000 papeletas; y su candidato se ha convertido en un líder de la socialdemocracia que con su triunfo ha permitido a la oposición a Erdogan gozar de «más poder, más valentía, medios y motivación», según explicó a Efe el politólogo Rasit Kaya. 

Fisuras en el AKP

La crisis económica, con un desempleo juvenil del 26 %, ha sido clave en la derrota del partido gobernante -que también perdió la alcaldía de Ankara en marzo-, pero algunos analistas creen que el cambio en el voto de cientos de miles de ciudadanos en los últimos tres meses tiene que ver además con que el discurso de Erdogan ya no convence en algunos sectores. Tampoco dentro de su propio partido, donde ha comenzado a ponerse en duda la hasta ahora incontestable gestión del presidente.

Dos de sus excolaboradores, el ex primer ministro Ahmet Davutoglu y el extitular de Economía Alí Babacan, preparan, de hecho, la creación de una o varias formaciones políticas y, además, han surgido las dudas sobre el calendario electoral previsto, apunta Efe. Tras la reforma constitucional del 2017, que permitió a Erdogan asumir prácticamente todo el poder, los próximos comicios parlamentarios y presidenciales deberían celebrarse en el 2023, pero el desgaste del partido islamista podría modificar los planes y forzar un adelanto electoral para frenar la previsible caída de apoyo ciudadano.

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