La arrogancia acaba con la candidata de Macron en Europa

Nathalie Loiseau dimitió un segundo antes de ser destituida por discrepancias con el presidente francés

Nathalie Loiseau (sosteniendo una bandera de la Unión) insultó a sus aliados europeos, según unas filtraciones del diario belga « Le Soir»
Nathalie Loiseau (sosteniendo una bandera de la Unión) insultó a sus aliados europeos, según unas filtraciones del diario belga « Le Soir»

PARÍS / E. LA VOZ

Nathalie Loiseau, antigua ministra de Asuntos Europeos del Gobierno francés y cabeza de lista de La República en Marcha (LREM) en las pasadas elecciones europeas, se veía ya liderando el nuevo grupo de liberales, rebautizado «Renovar Europa». Pero eso era antes de que se supiera que había insultado a todos sus nuevos aliados europeos ante un grupo de periodistas franceses con los que debía hablar del cambio de nombre del grupo, y las ambiciones de Francia en Europa.

En ese encuentro, Loiseau les habló de que el eurodiputado Jean Arthuis es «un amargado», elegir a su rival, el sueco Fredrick Federley, es «dar las llaves del grupo a la derecha alemana», el candidato a la presidencia de la Comisión de su grupo, Guy Verhofstadt, es un «viejo con grandes frustraciones», y el candidato del PPE al mismo puesto, Manfred Weber, un «ectoplasma», según filtró el diario belga Le Soir, que no había asistido a esa reunión en «off».

El problema parece ser que la exministra francesa ha añadido la mentira a los insultos porque, al saber que habían publicado sus declaraciones, escribió un mail a sus colegas del grupo denunciando una «invención total» por parte del periodista belga, obligando a los presentes en la reunión a romper el «off» y confirmar las informaciones.

Militó en la extrema derecha

No es la primera vez que Loiseau actúa de esta manera. Durante la campaña europea, Mediapart publicó que la candidata de LREM había militado en una organización de extrema derecha durante sus años de estudiante de Sciences Po. La interesada negó como pudo los hechos, hasta que se vio obligada a explicar que había «olvidado completamente ese episodio» de su vida. Este detalle, junto al poco carisma de la interesada, y la falta de tacto a pesar de su experiencia como diplomática, han terminado por consumir sus ambiciones a liderar el desembarco del macronismo en Europa. Era ella quien debía defender en el Parlamento la carta que Emmanuel Macron envió en marzo a los ciudadanos europeos, pero ahora representa la caricatura de la arrogancia francesa que ella misma pretendía combatir en el correo que envió a los nuevos eurodiputados de LREM: «Un consejo: hay que ir de modestos y sobre todo no arrogantes […] Los franceses tienen una mala reputación que hay que contradecir».

Frente al fiasco Loiseau, Emmanuelle Macron ha debido decirse que no hay mal que por bien no venga. La portavoz del Gobierno, Sibeth Ndiaye asegura que «no pasa nada», que no tenían verdadero interés en presidir el grupo. Ahora buscan imponer a otros franceses en puestos claves de la Unión Europea como el ecologista Pascal Canfin como comisario de Medio Ambiente, o Christine Lagarde, actual directora del FMI, como presidenta del Banco Central Europeo.

Y mientras advierten a Ciudadanos con represalias si negocia con Vox, la sucesora de Loiseau como ministra de Asuntos Europeos, Amélie Montchalin, organizó el 7 de junio un seminario con el primer ministro, Edouard Philippe, y los eurodiputados franceses, incluidos los de Agrupación Nacional, el partido de Le Pen, para afianzar los lazos y constituir «un equipo de Francia» en el seno del Parlamento Europeo.

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