Sandra Torres (Melchor de Mencos, 1955) intenta por tercera vez convertirse en la primera mujer presidenta de Guatemala. Es una política de largo recorrido. Su madre fue alcaldesa, su padre comerciante, y varios de sus familiares se dedican activamente a la gestión pública.

Fue una de las fundadoras, en el 2002, de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), que ahora dirige. Un año después se casó con Álvaro Colom. Fue su jefa de campaña en las elecciones que lo llevaron a la presidencia. Administró, sin ser funcionaria, las políticas sociales durante el mandato de su marido, entre el 2008 y el 2012. Se divorció, un año antes de finalizar mandato, para presentarse a la presidencia. No consiguió su objetivo. La Justicia guatemalteca no permitió su inscripción. Las leyes del país impiden la postulación de un familiar directo de un exmandatario. Sí lo intento en el 2015, pero perdió en segunda vuelta ante el outsider Jimmy Morales.

Torres, comerciante y expropietaria de maquilas, es conocida por su fuerte carácter, que sus detractores elevan a autoritarismo. Ha sido acusada por la Fiscalía de financiación electoral no registrada y tiene también abierta una investigación por lavado de dinero. Ella niega todas las acusaciones; propone sacar al Ejército a las calles y una reforma integral del Estado que elimine 40.000 puestos fantasma.

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La ex primera dama que cuenta con el favor del «establishment»