Riad refuerza el frente contra Irán en las cumbres de La Meca

Solo el chií Irak rompe la estrategia del rey Salman de exigir a los países  musulmanes «usar todos los medios» para neutralizar a Teherán

El principe Mohamed bin Salman besa al rey de Baréin al inicio de la cumbre del Consejo de Cooperación del Golfo (GCC) en La Meca
El principe Mohamed bin Salman besa al rey de Baréin al inicio de la cumbre del Consejo de Cooperación del Golfo (GCC) en La Meca

Jerusalén / Colpisa

Solo Irak rompió la unanimidad en las reuniones de urgencia del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) y de la Liga Árabe convocadas por Arabia Saudí en La Meca para hacer frente a la amenaza de Irán. El rey Salman lanzó fuertes acusaciones contra la república islámica, a la que atribuyó «acciones criminales» y amenazas al suministro de petróleo al mercado mundial. El monarca pidió a los presentes «usar todos los medios» para disuadir a los iraníes y, a la vez, recordó a las autoridades de Bagdad, país de mayoría chií y aliado de Teherán, los «peligros» de una posible guerra en el Golfo.

Salman abogó por el uso de la diplomacia para solucionar la crisis. Pero el comunicado final del CCG recogió la solidaridad de sus miembros con Riad y renovó su «apoyo a la estrategia estadounidense hacia Irán, incluso en lo que concierne a los programas nuclear y balístico». Los iraquíes objetaron el texto definitivo. Desde Teherán la respuesta fue inmediata y el portavoz de Exteriores, Abás Musavi, acusó a Riad de «seguir sembrando la división entre los países musulmanes y en la región, que es lo deseado por el régimen sionista», en referencia a Israel, aliado circunstancial en el nuevo eje regional antiiraní liderado por Donald Trump. Para Musavi, el resultado de las dos cumbres en La Meca mostró «las tentativas saudíes de movilizar a los países vecinos y árabes» contra ellos. 

Acusaciones sin pruebas

El comunicado del CCG siguió la línea marcada a comienzos de semana por el asesor de Seguridad Nacional de EE.UU., John Bolton, quien declaró que es casi seguro que Irán estaba detrás del sabotaje de cuatro barcos, incluidos dos petroleros saudíes, frente a las costas de Emiratos Árabes. Bolton no aportó pruebas, tampoco el rey Salman. El reino vivió anoche la tercera gran cumbre con la reunión de la Organización de la Cooperación Islámica (OCI), 56 países con el objetivo de seguir ampliando su frente contra Teherán.

Mientras en los salones de La Meca los países árabes trataban de unir filas frente a Irán, las calles de Teherán y Bagdad acogieron marchas de protesta en el día de Al Quds (Jerusalén). El presidente iraní, Hasán Rohaní, envió una carta a los miembros de la OCI para pedirles que «se unan contra la siniestra conspiración contra Palestina». Frente a los llamamientos del rey Salman a «usar todos los medios» para disuadirles, el clérigo moderado apostó por «no permitir que los enemigos desvíen la opinión pública de la nación islámica de la opresión al pueblo palestino y las amenazas del régimen israelí».

Decenas de miles de personas tomaron las avenidas del centro de Teherán tras la oración del viernes mostrando pancartas con eslóganes como «Jerusalén es la capital eterna de Palestina», «Muerte a EE.UU.» o «No al acuerdo del siglo», en referencia a la propuesta de paz para israelíes y palestinos anunciada a bombo y platillo por Trump, pero que nace muerta porque no cuenta con los palestinos. En Bagdad fueron las milicias chiíes proiraníes las que desfilaron para conmemorar esta jornada institucionalizada por los ayatolás tras el triunfo de la Revolución en 1979.

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