«¿Se nos mueren los niños, los viejos... y tú, Maduro, te pones a hacer armas?»

El fallecimiento de 5 menores en siete días en el principal hospital infantil del país dispara la tensión en Venezuela


caracas / corresponsal

La muerte de cinco niños en el principal hospital infantil de Venezuela por falta de trasplantes de médula ósea centra el último enfrentamiento entre el régimen de Nicolás Maduro y la oposición venezolana, mientras las oenegés de atención a la infancia denuncian que los 26 pacientes que siguen en lista de espera pueden correr la misma suerte que Giovani Figuera (6 años), Robert Redondo (7), Yeidelberth Requena (8), Erick Altuve (11) y Yoider Carrera (2), que fallecieron entre el domingo 19 y el pasado lunes.

Horas antes de la última muerte, en las afueras del hospital J.M. de los Ríos, en Caracas, los familiares de los pacientes que aún quedan en el centro denunciaban el colapso: «He tenido que buscar sangre, plaquetas, medicinas (…) El futuro del país se está muriendo antes de nacer», señaló el padre de una niña de 9 años con leucemia que no recibe su quimioterapia. La madre de un pequeño reclamó a Maduro: «Usted dice que todo está bien, y no, no está bien (…) Ustedes tienen a sus hijos en el exterior».

Según la diputada Manuela Bolívar, 30 niños han muerto este año en ese hospital por razones evitables. La oenegé Prepara Familia, que apoya a los familiares de los pacientes, señaló que muchos de ellos venían del interior, donde las condiciones de atención son infinitamente peores.

El epicentro de la crisis de salud venezolana está en este sanatorio, donde cada semana protestan los padres -acompañados en ocasiones por enfermeras y médicos- por carencia de lo más esencial para la atención infantil, como la comida de los menores.

«Se nos mueren los niños, se nos mueren los viejos... ¿Y tú, Maduro, todavía eres tan ignorante que te pones a hacer armas? A lo mejor mañana yo amanezco muerto, porque me mandas a matar». Entre lágrimas, Gilberto Ortega, padre de Erick, reclamaba así por la muerte de su hijo el domingo, en la misma semana en la que el régimen, a través del canciller Jorge Arreaza y la vicepresidenta Delcy Rodríguez, atribuía los fallecimientos en el J.M. de los Ríos al «bloqueo imperial»: las sanciones contra funcionarios venezolanos, que afectan a Citgo, la petrolera venezolana en Estados Unidos.

La muerte de Robert, de la que se cumple una semana, coincidió con el anuncio de Maduro de una inversión de 50 millones de euros en uniformes y ametralladoras para la Fuerza Armada Nacional; un golpe devastador a la deteriorada imagen del mandatario, aunque ambos hechos no están directamente relacionados.

La madre de Robert, Geraldine Labrador, subrayó que su hijo no murió por las sanciones de Estados Unidos. «Es culpa de ellos mismos, de su negligencia, en el hospital de niños todo está por el piso», denunció.

La oposición reaccionó también con dureza. El presidente interino, Juan Guaidó, atribuyó las muertes a la mala gestión del régimen y dijo que intentará lograr recursos para atender una «emergencia humanitaria compleja».

Cuatro años de crisis

Katherine Martínez, directora de Prepara Familia, señala que la crisis del hospital viene de hace cuatro años, cuando aún no había sanciones contra el país. «Desde el 2018 se viene acumulando la lista de espera de los trasplantes de médula», indicó la portavoz.

Los trasplantes dejaron de hacerse en el 2017 por las malas condiciones del hospital y la falta de especialistas. Ese año también se suspendió un convenio de la petrolera estatal (Pdvsa) para enviar a los niños a un hospital italiano por falta de recursos; falta que Arreaza y Rodríguez atribuyen ahora al bloqueo de EE.UU. La congelación de cuentas de Citgo se produjo este año.

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