La justicia de Estados Unidos acusa a Julian Assange de espionaje

El fundador de Wikileaks podría ser condenado hasta 175 años de prisión si se le encuentra culpable de los 17 cargos presentados


Colpisa

Las predicciones de Julian Assange se cumplieron. El gobierno de Estados Unidos pretende descargar contra él todo el peso de la ley por su papel en la publicación y diseminación de los documentos incautados por Chelsea Manning, que ya fue acusada de espionaje y condenada a 30 años de prisión. Solo que al atribuir el delito de espionaje también al editor de una publicación digital pone en entredicho el derecho informativo y compromete a Londres, que tendría que otorgar la extradición.

La decisión del Gran Jurado de Alexandria (Virginia) ante el que Manning no quiso declarar aumenta el expediente contra Assange a 17 cargos. La fiscalía tendría hasta el 11 de junio para completar la solicitud, a la que no podrá añadir nuevos cargos una vez concedida.

Se trata de un cambio radical de escenario. El primer delito por el que pidió la extradición le implicaba en un acto fallido de pirateo informático por haber asesorado a Manning en la creación de otro usuario para burlar la seguridad de la base de datos del Pentágono. De haber sido hallado culpable podría haber enfrentado hasta 5 años de prisión, pero con la nueva tanda la condena podría aumentar hasta 175 años.

La mejor opción de Assange podría ser la extradición a Suecia, donde varias mujeres le han acusado de violación. Con el paso de los años la fiscalía sueca retiró los cargos ante la imposibilidad de interrogarle sobre ellos, ya que Assange prefirió refugiarse en la embajada ecuatoriana en lugar de responder ante la justicia. Tras su entrega a las autoridades británicas el mes pasado, Suecia decidió reabrir el caso. La justicia británica tendrá que decidir si le da prioridad a esa solicitud de extradición presentada antes o a la de EE.UU., dada la gravedad de las acusaciones. La fiscalía estadounidense le acusa de haber causado «serio daño a la seguridad nacional de EE.UU.» para beneficiar a los adversarios de ese país, a pesar de que Assange solo participó en la publicación de los documentos robados al gobierno «que buscó activamente».

«Si con ello violó la ley de Espionaje, no sé qué periódico estadounidense estará libre de peligro», advirtió el experto constitucional Floyd Abrams al Washington Post, una publicación que Donald Trump tiene en la mira por las filtraciones que publica.

El gobierno defiende que «Julian Asssange no es un periodista», afirmó John Demers, asistente en Seguridad Nacional del fiscal general. Con ello abre un debate que resultará muy difícil de ganar, particularmente con una Casa Blanca que ha abierto la puerta a pseudo medios de comunicación que difunden teorías de la conspiración a través de páginas web que apoyan al presidente. El trabajo de Wikileaks se parece más al del Washington Post que al de Infowars, al que Donald Trump da crédito, lo que obligará a todos los medios de comunicación a defender al fundador de Wikileaks si quieren actuar en conciencia y defender sus intereses.

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