Irán y Corea del Norte: dos crisis muy parecidas y muy diferentes

Miguel-Anxo Murado
Miguel-Anxo Murado EL MUNDO ENTRE LÍNEAS

INTERNACIONAL

El régimen de Pionyang mostró el viernes imágenes de los misiles lanzados el día anterior
El régimen de Pionyang mostró el viernes imágenes de los misiles lanzados el día anterior KCNA | Reuters

11 may 2019 . Actualizado a las 15:28 h.

Dos crisis nucleares simultáneas nos proporcionan una gran oportunidad para comprobar la proverbial asimetría de la política internacional. Por una parte está el caso de Irán: en el 2015 firmó un acuerdo con los europeos y los norteamericanos, en el que se comprometía a congelar su programa nuclear a cambio del levantamiento de sanciones. Teherán ha cumplido con su parte del trato, como certifican hasta catorce informes de la OIEA, el organismo de las Naciones Unidas para el control de las armas nucleares. Sin embargo, Estados Unidos ha roto el acuerdo. No solo ha levantado las sanciones sino que las ha intensificado, e incluso hace gestos que invitan a pensar que piensa en una intervención militar contra Irán.

Por otra parte, está el caso de Corea del Norte. A diferencia de los iraníes, los norcoreanos sí tienen sin duda un programa nuclear en marcha, han realizado pruebas atómicas y de misiles de largo alcance, que podrían incluso llegar hasta Estados Unidos. En febrero, se levantaron de la mesa negociadora en Hanói, negándose siquiera a un acuerdo de mínimos con el presidente Donald Trump. La semana pasada, realizaron pruebas de un nuevo misil de corto alcance, una clara amenaza a Corea del Sur. Esta semana han repetido las pruebas, otra provocación más. Y, sin embargo, Washington prefiere mirar para otro lado. Le quita importancia a los ensayos de proyectiles e insiste en que quiere seguir negociando con Pionyang.

Es extraño, pero no sorprendente. La explicación está en las diferencias entre escenarios geoestratégicos. Corea del Norte es un país aliado de China, además de contiguo físicamente. Estados Unidos no puede permitirse sobrepasar ciertos límites. Por otra parte, los aliados de Washington en la zona, Corea del Sur y Japón, tienen una actitud prudente ante la amenaza norcoreana, lo que fuerza a los norteamericanos a ser cautos también.