Guaidó levanta a Venezuela contra Maduro

El líder chavista podría estar negociando unas elecciones o una junta que incluya a sus partidarios, según algunas fuentes

Guaidó y López, acompañados de miembros de la Guardia Nacional, pidieron en la plaza de Altamira a los venezolanos que salgan a las calles para deponer a Maduro
Guaidó y López, acompañados de miembros de la Guardia Nacional, pidieron en la plaza de Altamira a los venezolanos que salgan a las calles para deponer a Maduro

caracas / corresponsal

La inestabilidad política en Venezuela se desbordó ayer con la ofensiva lanzada por el presidente interino designado por la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, para derrocar del poder a Nicolás Maduro con el apoyo de un centenar de militares leales. La operación se inició de madrugada con la liberación de Leopoldo López, el principal preso político del país. Frente a la base aérea de Caracas, La Carlota, Guaidó anunció la «fase definitiva de la operación Libertad».

Horas después, López y Guadió abandonaron la base y se concentraron en la plaza de Altamira, feudo opositor, para arengar a los militares y a los ciudadanos a salir a las calles para forzar el cese de Maduro. Les acompañaba un puñado de soldados, identificados por las cintas azules que portaban en brazos, piernas e incluso en la cara. El objetivo era dirigirse al oeste de Caracas, bastión del oficialismo. Las cargas de la Guardia Bolivariana dejaban al menos 40 heridos, varios de ellos de gravedad, entre ellos los atropellados por tanquetas. López y su familia se refugiaron anoche en la Embajada de Chile

Listos para usar las armas

Aunque el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, anunció que al menos 80 % de las Fuerzas Armadas permanecían leales a Maduro, advirtió que los militares están dispuestos a «usar las armas» para frenar cualquier insurrección. A medianoche del martes (hora española), Guaidó y López seguían en libertad y marchaban hacia el centro de Caracas, donde se registraban choques entre sus partidarios y policías, en un escenario donde las Fuerzas Armadas, centro del debate venezolano, permanecían extrañamente fuera de la escena.

Maduro permaneció todo el día en paradero desconocido y solo mediante un tuit dejó constancia de que aún estaba al frente de la nave del Estado. Según fuentes dignas de crédito, el líder chavista estaría negociando con fuerzas opositoras la convocatoria de elecciones. Otras fuentes señalaban, sin embargo, que lo único que negociaba el mandatario era su salida del poder y la instalación de una junta cívico-militar en la que el chavismo tuviera algún peso, para evitar una razzia que barriera a quienes llevan veinte años al frente de la revolución bolivariana: los más radicales del chavismo, como Diosdado Cabello.  

Los líderes de la revuelta

Justamente Cabello se ha puesto al frente de la maquinaria del Estado, y en sucesivas apariciones en la televisión estatal, ha desestimado la magnitud del alzamiento militar, del que se considera como uno de los líderes a Manuel Cristopher Figuera, director, desde hace algunos meses, del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), la policía política del régimen, lo que explicaría por qué, según López, los funcionarios que lo custodiaban, pertenecientes a este cuerpo, habrían aceptado «el indulto firmado por Guaidó».

Otro de los supuestos líderes, el general José Ornelas Ferreira, jefe del Estado Mayor Conjunto, ha aparecido en un breve vídeo, desde un lugar desconocido, al lado de Padrino, y ha ratificado su lealtad a Maduro, que ha recolectado apoyos internacionales de sus tradicionales aliados, como el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, y sus homólogos de Bolivia y Cuba, Evo Morales y Miguel Díaz-Canel. Mientras, Vladimir Putin se reunía con l su órgano asesor en cuestiones de seguridad para tratar de la situación en Venezuela.

La sublevación contra el régimen de Maduro ha recibido apoyos internacionales, algunos de ellos, incluso, extremos, como el del senador republicano de Florida Rick Scott, quien pidió Donald Trump que pusiera a las tropas del Comando Sur en «posición de apoyar» a Guaidó. La llegada de improviso ayer a Bogotá de uno de los jefes del Comando Sur de EE.UU., el general Van McCarty, elevó la tensión sobre las intenciones estadounidenses.

En medio de su aparente parálisis, el régimen de Maduro ha emprendido una ofensiva contra la escasa prensa libre que quedaba o que podía operar en el país. La Comisión Nacional de Telecomunicaciones ha cerrado Radio Caracas Radio, la principal emisora del país, y bloqueó varias señales internacionales de televisión por cable, incluyendo a la BBC y a la CNN.

Casi 70 heridos

Al menos 69 personas resultaron heridas en las protestas en Caracas. «Hasta el momento, Salud Chacao ha atendido 69 pacientes provenientes de la manifestación en (la base militar de) La Carlota», escribió en Twitter el alcalde de ese municipio, que forma parte de la Gran Caracas, Gustavo Duque.

De esos heridos, 41 fueron atendidos por perdigones, 21 por traumatismo, tres por dificultades respiratorias, dos por arma de fuego, uno por un síncope y otro por herida en una mano, detalló Duque.

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