Trump vuelve a ignorar la voluntad del Congreso con su segundo veto

El presidente tumba la resolución del Capitolio que exigía la salida de Estados Unidos de la guerra en Yemen

 Una madre y su hija pasean junto a las tumbas de ciudadanos muertos durante la guerra en Yemen
Una madre y su hija pasean junto a las tumbas de ciudadanos muertos durante la guerra en Yemen

Washington / E. La Voz

Dos veces en un mes. Donald Trump hizo uso el martes de su capacidad de veto y eludió de esa forma la resolución aprobada por las dos cámaras del Congreso para sacar a Estados Unidos de la coalición liderada por Arabia Saudí en la guerra de Yemen. Solo una improbable mayoría de dos tercios de los votos de la Cámara de Representantes (con mayoría demócrata) y del Senado (liderada por los republicanos) podría impedir el veto presidencial. Mismo escenario que cuando Trump esquivó mediante este poder la oposición del Congreso a la declaración de una emergencia nacional con la que el presidente ha desviado fondos militares para construir un muro con México.

Para mostrar su oposición a la participación estadounidense en Yemen, los congresistas se acogieron a la Ley de Poderes de Guerra de 1973, en base a la cual el presidente necesita la aprobación del Congreso para el envío de tropas en caso de que no exista una declaración formal de guerra.

«Innecesaria»

En una carta enviada al Capitolio, Trump califica de «innecesaria» la resolución dado que, según afirma, «no hay personal militar [americano] en Yemen que comande, participe o acompañe a las fuerzas militares de la coalición liderada por los saudíes». La participación se limita, según Trump, al «intercambio de inteligencia, el apoyo logístico y, hasta hace poco, el repostaje en vuelo de aviones no estadounidenses». La intervención de EE.UU. en Yemen está enmarcada en su campaña para frenar la influencia de Irán en la región, que apoya a los rebeldes hutíes.

A los congresistas favorables al fin de la intervención estadounidense les preocupa ser partícipes en la génesis de lo que la ONU considera «la peor crisis humanitaria del mundo», pero especialmente se sienten incómodos con la cercanía de Trump a Arabia Saudí, sobre todo por la forma en que la Casa Blanca está manejando el asesinato en el consulado saudí de Estambul del columnista de The Washington Post, Jamal Khashoggi. A pesar de que la CIA concluyó que el príncipe Mohammed bin Salman ordenó su muerte, Trump ha mantenido su confianza en el heredero saudí.

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