Juncker anima a pasar página del «brexit» en el último debate en la Eurocámara

El jefe de la Comisión anima a dirigir la atención a prioridades como la reforma del euro, una política migratoria común o el auge euroescéptico


Bruselas / Colpisa

El incendio de Notre Dame se ha vivido como una catarsis en el último debate de la legislatura sobre el brexit en el Parlamento Europeo. La imagen de las llamas devorando uno de los símbolos de la cultura y la historia del continente se ha traducido este martes en Estrasburgo como el reflejo de la vulnerabilidad del proyecto comunitario en un momento en el que nunca antes había sido tan cuestionado. El propio presidente de la Eurocámara, Antonio Tajani, emplazó al inicio a los eurodiputados a donar su sueldo para participar en la reconstrucción (lo que supondría una aportación de más de 220.000 euros). 

«El incendio de Notre Dame nos ha hecho darnos cuenta otra vez de que estamos unidos por algo más importante y más profundo que los tratados. Sabemos lo que tenemos en común y sabemos lo que podemos perder», Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, antes de realizar una apelación directa a los eurodiputados para remar en favor del mejor desenlace posible para el brexit

Y eso incluía (aunque sin plantearlo de forma expresa) que finalmente pudiera no haber brexit. El pasado miércoles, los jefes de Estado y de Gobierno acordaron otorgar a Londres una prórroga flexible de seis meses (hasta el 31 de octubre) para posibilitar un divorcio amistoso; un nuevo margen, revisable en junio, que obliga a la participación británica en las europeas. Tusk ha recordado que uno de los líderes le dijo aquel día : «No podemos creer que el brexit pueda revertirse». No lo identificó aunque Emmanuel Macron fue el más reacio a conceder la extensión larga que Tusk venía defendiendo desde hacía semanas. El polaco confesaba que entonces no tuvo una respuesta. Pero hoy sí podía darla. Y lo ha hecho en estos términos: «En este difícil momento de nuestra historia, necesitamos soñadores y sueños. No podemos ceder al fatalismo. Por lo menos no voy a dejar de soñar con una Europa mejor y más unida». 

Frente a ese mensaje esperanzador, el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, optó por insistir en la necesidad de comenzar a pasar página. «Europa es algo más que el brexit y no podemos permitir que obstaculice nuestro objetivo de centrarnos en otras prioridades». Confio, de hecho, en que el 31 de octubre, el último día de su mandato no estén con otra reunión. «Porque yo ya no estaré», avisó. 

Asuntos como la reforma del euro, la consolidación de una política común de migración o el auge del euroescepticismo son algunos de los retos más importantes a los que se enfrenta el club en estos momentos. Y, en este sentido, el líder de los socialdemócratas Udo Bullman ha emplazado a los populares a romper lazos con quienes «quieren destruir Europa», realizando una mención expresa al acuerdo de Gobierno de Andalucía entre PP y Ciudadanos, con la cobertura del partido de ultraderecha Vox.

El vicepresidente primero de los populares europeos, Esteban González Pons ha vuelto hacia el incendio de Notre Damme para subrayar que «Europa es la respuesta al fuego, la destrucción, el egoísmo y la pobreza». «Por eso, viendo el incendio, me pregunté una vez más por qué los británicos quieren marcharse de la UE». Abogó por un segundo referendo al tiempo que cuestionó el efecto real que pueda tener la nueva prórroga otorgada por la UE. «Nadie desea un brexit duro, pero peor es un brexit indefinido y sin fecha». 

Aunque sin duda el más crítico con esa margen de seis meses al Reino Unido ha sido Guy Verhosftadt, coordinador del brexit en la Eurocámara. «La presión de llegar a un acuerdo entre los partidos se ha diluido con esta prórroga larga. Conservadores y laboristas volverán a correr contra el reloj. ¿La prueba de esto? Lo primero que hizo la Cámara de los Comunes después de la prórroga, fue irse de vacaciones». «La extensión del brexit corre el riesgo de hacer de este Parlamento un palomar. Con los diputados británicos volando dentro y fuera», aventuró. Su esperanza, irónicamente, la depositó en el eurodiputado eurófobo Nigel Farage, uno de los motores del brexit. «El miedo a que laboristas y conservadores puedan ser aniquilados en las urnas para las europeas por eurófobos como Farage, quizás les ponga de acuerdo rápido en una solución», zanjó.

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