Finlandia, lista para castigar la austeridad girando a la izquierda

Juanjo Galán HELSINKI / E. LA VOZ

INTERNACIONAL

De izquierda a derecha, Juha Sipila (Partido de Centro); Petteri Orpo (Kokoomus); Antti Rinne (Partido Socialdemócrata); y Jussi Halla-Aho (Verdaderos Finlandeses)
De izquierda a derecha, Juha Sipila (Partido de Centro); Petteri Orpo (Kokoomus); Antti Rinne (Partido Socialdemócrata); y Jussi Halla-Aho (Verdaderos Finlandeses)

Los sondeos apuntan a un cambio en las elecciones de hoy

14 abr 2019 . Actualizado a las 10:16 h.

Las políticas de austeridad han traído a Finlandia crecimiento económico, creación de empleo y ajuste de las finanzas públicas, pero no han gustado mucho al electorado, que puede castigar hoy a los partidos del Gobierno y dar la victoria a los socialdemócratas. Tras tres años de recesión, el Ejecutivo de centroderecha -centristas, conservadores y populistas- logró revertir la tendencia en el 2015, su primer año de gobierno, y el producto interior bruto (PIB) creció una media del 2 % anual en la legislatura, según estadísticas oficiales.

Los recortes masivos en educación, sanidad y prestaciones sociales, unidos al crecimiento económico, permitieron reducir el déficit público al 0,6 %, al tiempo que las medidas en el mercado laboral fomentaron la creación de empleo y la tasa de ocupación creció casi cinco puntos durante la legislatura, hasta el 72,5 %. Pero las políticas de austeridad golpearon a muchos grupos sociales del país nórdico, desde los estudiantes a los parados. Este descontento ha provocado que los tres partidos de la coalición gubernamental pierdan apoyo de cara a las elecciones de hoy, según los sondeos.

La primera víctima de esta gestión fue el partido populista Verdaderos Finlandeses, que a mitad de la legislatura había perdido casi la mitad de su respaldo popular, procedente sobre todo de las clases trabajadoras. Los recortes, sumados a la llegada de miles de refugiados de Siria y Oriente Medio, provocaron que el apoyo a la formación cayera por debajo del 10 %, frente al 17,6 % de las anteriores elecciones. Un cambio de liderazgo hacia posturas más radicales causó finalmente la expulsión del partido de la coalición de gobierno y la escisión del ala moderada, cuyas posibilidades electorales son escasas.