Una alemana del Estado Islámico, juzgada por dejar morir de sed a una niña en Irak

La mujer, de 27 años, podría enfrentarse a cadena perpetua por crímenes de guerra, asesinato por omisión y militancia en organización terrorista

La acusada, con la cara cubierta, junto a su abogado
La acusada, con la cara cubierta, junto a su abogado

berlín / e. la voz

El caso cuenta con todos los ingredientes para una película. La primera yihadista procesada tras regresar a su tierra natal en Alemania, acusada de asesinato por dejar morir de sed a una niña yazidí en Irak. Fue descubierta al contarle su vida a un chófer que resultó ser un informante del FBI. Es la historia de Jennifer W., originaria de Baja Sajonia, exmilitante del Estado Islámico (EI), y juzgada desde ayer por la Audiencia Territorial de Múnich.

La joven, de 27 años, se convirtió al Islam y partió a Irak para unirse al grupo yihadista en agosto del 2014. Hasta septiembre del 2015 formó parte de la «policía de la moral», cuya función es garantizar que las mujeres se visten según las normas del EI. Jennifer W. patrullaba por las calles de Mosul y Faluya armada, a cambio de 100 dólares mensuales. En esa época, ella y su marido compraron a una niña de cinco años de la minoría yazidí, para usarla como esclava.

Crímenes de guerra

«Un día que la pequeña estaba enferma, mojó su colchón. El marido de la acusada la castigó, encadenándola bajo el sol a unos 45 grados, dejándola morir de sed de manera atroz. La mujer dejó a su marido hacer eso y no hizo nada para salvar a la niña», sostiene la Fiscalía, que podría pedir cadena perpetua para ella por crímenes de guerra, asesinato por omisión y militancia en organización terrorista.

La yihadista fue detenida por los servicios de seguridad turcos en enero del 2016, cuando trataba de renovar su documentación en la embajada alemana, y fue deportada a su país. Pero en junio del 2018 intentó llegar a territorios controlados por el EI en Siria. En el trayecto, confesó el maltrato que había infligido a la niña al conductor, cuyo coche estaba plagado de micrófonos del FBI. Fue detenida y extraditada.

Su abogado dice que la mujer no podría haber hecho nada por evitar la muerte de la menor. Mientras que la acusación particular, encabezada por la británico-libanesa Amal Clooney y la premio Nobel de la Paz EI Nadia Murad, exige justicia en el que considera «primer juicio del mundo por el genocidio cometido por EI contra los yazidís».

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