El general Haftar intensifica su ofensiva sobre Trípoli pese al llamamiento internacional a un alto el fuego

La comunidad internacional exhibe su consenso unánime para pedir el fin de los combates en Trípoli y no descarta una inervención internacional

Las fuerzas de Misrata comenzaron a llegar a Trípoli para ayudar a las tropas leales al Gobierno apoyado por la ONU
Las fuerzas de Misrata comenzaron a llegar a Trípoli para ayudar a las tropas leales al Gobierno apoyado por la ONU

Redacción

La comunidad internacional intensificó ayer sus llamamientos a un alto el fuego al mariscal Jalifa Haftar, el hombre fuerte de Libia, quien respondió redoblando su ofensiva en el este y el sur de la capital. A primera hora del sábado, unidades del Ejército Nacional Libio (LNA), la milicia bajo el liderazgo del controvertido mariscal, penetraron varias decenas de kilómetros por el eje sur y asumieron el control del antiguo aeropuerto internacional de Trípoli, en desuso desde hace años.

En su avance, las fuerzas de Haftar también conquistaron decenas de posiciones estratégicas en la localidad de Tarhouna, puerta esencial de acceso al sur capitalino, y en los barrios de Qasr bin Ghashir, Wadi Al Rabi y Suq al Khamis. Pasada la tarde, el contraataque de las milicias todavía leales al Gobierno impuesto por la ONU en Trípoli logró frenar el avance gracias a una serie de ataques aéreos e incluso expulsar a las unidades del aeródromo, según afirmó el ministro de Interior, Fathi Basagha.

Las Naciones Unidas ha decidido celebrar, tal y como estaba previsto, la conferencia de unidad nacional que decidirá la hoja de ruta para la solución política al conflicto libio a pesar de los combates. La decisión tuvo lugar en el marco del encuentro de los ministros de Exteriores del G7 que han instado a Jaftar a que desista de su asedio a la capital, Trípoli, de la que se encuentra a unos 50 kilómetros, o de lo contrario podría enfrentarse a una operación conjunta internacional. La ofensiva del LNA, asociada a una administración paralela con sede en la ciudad de Bengasi, ha intensificado una lucha de poder que ha fracturado al gran país productor de petróleo desde el derrocamiento de Muamar Gadafi en el 2011.

Esto no ha disuadido a las Naciones Unidas, que mantiene la conferencia prevista para los días 14 a 16 de abril en la localidad de Ghadames, en el suroeste del país, donde se discutirá la posible celebración de elecciones para sacar al país de la anarquía. «Hemos trabajado durante un año para celebrar esta conferencia nacional y no vamos a abandonar nuestro trabajo así como así», ha anunciado el enviado de la ONU para Libia, Ghassan Salamé. «Sabemos que celebrar la conferencia en este momento de escalada y lucha es juna cuestión difícil pero estamos decididos a cumplir con nuestra palabra si otras circunstancias más imperiosas no nos obligan a hacerlo», ha dicho.

Europa presiona

Durante el encuentro del G7, celebrado en la localidad francesa de Dinard, el ministro de Exteriores alemán, Heiko Maas, ha indicado que todos los socios tienen una postura común: la de presionar a los responsables, con el general Haftar a la cabeza, del incremento de las hostilidades. Así, el ministro italiano de Exteriores, Enzo Moavero Milanesi, ha avisado de que Haftar debe prestar atención a las advertencias internacionales para detener su avance en Trípoli o «veremos qué se puede hacer». «La situación actual», ha apostillado su homólogo francés, Jean-Yves Le Drian, «debe terminar, y el general Haftar debe respaldar el proceso que auspicia la ONU».

En el comunicado conjunto emitido tras el encuentro, los ministros recuerdan además que «las instalaciones petroleras, la producción y los ingresos de Libia pertenecen al pueblo libio, y ninguna de las partes debe aprovecharse de ellos para su beneficio político».

También este sábado, y ya desde El Cairo, el ministro de Exteriores egipcio, Sameh Shoukry, se ha sumado a las peticiones internacionales de paz. «Egipto ha apoyado desde el principio un acuerdo político como una herramienta para prevenir cualquier solución militar» en Libia, dijo Shoukry durante una conferencia de prensa conjunta con el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, en la televisión estatal.

«Nosotros, igual que Egipto, estamos a favor de que los propios libios definan su destino, que entablen un diálogo inclusivo sin ninguna fecha artificial que intenten imponerles desde extranjero, y sin que alguien les meta prisa contra su voluntad», ha añadido Lavrov, quien ha aprovechado para amonestar los bombardeos ejecutados por las fuerzas aéreas del Gobierno de Trípoli.

«Estamos preocupados que unidades armadas en ciertas partes de Libia ya hayan anunciado que usarían aviones de combate contra el Ejército Nacional de Libia, y aquellos que influyen en estas unidades deben llamar a los libios a que cesen cualquier ofensiva y se sienten en la mesa de negociaciones», apostilló Lavrov, en velada referencia a las potencias internacionales que respaldan al Gobierno de Trípoli.

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