El cómico Zelenski cobra ventaja sobre Poroshenko

El rey del show televisivo y el actual presidente ucraniano se disputarán la Presidencia de Ucrania el día 21, mientras Timoshenko pierde su último tren

Zelenski se enfrentará a Poroshenko en la segunda vuelta de las presidenciales
Zelenski se enfrentará a Poroshenko en la segunda vuelta de las presidenciales

Moscú / Colpisa

Vladimir Zelenski, el rey del show televisivo, se ha impuesto en la primera vuelta de las elecciones presidenciales celebradas el domingo en Ucrania con el 30,45 % de los votos, frente al 16,19 % de sufragios obtenido por el actual mandatario, Petro Poroshenko, con el 70,3 % de las papeletas escrutadas. La exprimera ministra y líder de la Revolución Naranja del 2004, Yulia Timoshenko, ha vuelto a ver frustrados sus intentos de convertirse en la primera mujer en dirigir Ucrania (con un apoyo del 13,15 %) y parece que su tiempo ha pasado ya.

Ahora habrá que ver qué pasa dentro de tres semanas y qué alianzas son capaces de aglutinar los dos finalistas para alzarse con la victoria definitiva. Como de costumbre cuando unas elecciones se celebran a dos vueltas, los llamamientos que hagan los candidatos que han quedado eliminados influirán en el resultado final. Aquí podría tener las de perder el cómico Zelenski, un hombre que no viene de la política y que cuenta con escasos apoyos dentro de la Rada Suprema (Parlamento) y del resto de las instituciones.

Pero todo está por ver. El cómico, que cuenta con las simpatías de la gente joven y al que se le percibe como «aire fresco», podría dar la sorpresa. Poroshenko, por el contrario, que ganó en la cita con las urnas del 2014 en primera vuelta con el 54,70 %, ha perdido una parte enorme de su electorado a causa de las penurias que sufre la población y de que no ha logrado, como muchos esperaban, resolver el conflicto en la parte del este con los separatistas prorrusos.

Falta de firmeza

La mitad de sus detractores le reprochan falta de firmeza por no haber recuperado por la fuerza las dos regiones rebeldes del este, Donetsk y Lugansk, algo que probablemente supondría un suicidio teniendo en cuenta el militarismo que exhibe el presidente ruso, Vladimir Putin. La otra mitad recrimina a Poroshenko no haber podido diluir el problema mediante el acuerdo y la negociación con Moscú, muy difícil también, ya que Putin no ha dejado prácticamente margen para el diálogo. No obstante, Poroshenko va a poner toda la carne en el asador para desbancar a Zelenski, empleando para ello su posición privilegiada como máximo dirigente del país. Por eso y ante la posibilidad de algún intento de manipular los resultados que arrojen las urnas, el cómo ha dispuesto un procedimiento de recuento paralelo. Serán sus activistas quien los coordinen y cuentan para ellos con miles de voluntarios. Han creado además una aplicación para los teléfonos móviles para que cualquier ciudadano pueda dar cuenta de inmediato de cualquier infracción o irregularidad que detecten durante el proceso electoral. En la jornada del domingo, el equipo de Zelenski recibió cerca de 2.000 avisos de posible fraude, mientras la Policía tramitaba más de un millar de reclamaciones a través de todo el país e incoaba una veintena de demandas por la vía penal.

Alerta de fraudes

En el entorno del candidato prorruso, Yuri Boiko, antiguo ministro de Energía, alertaron sobre el hecho de que, desde el poder, Poroshenko cuenta con un «potente sistema de falsificación del censo electoral y compra de votos». Así lo estimó asimismo Víctor Medvedchuk, un político próximo a Boiko, que ayer quedó en cuarto lugar con el 9,8% de los sufragios. Sin embargo, muchos analistas consideran poco probable que el presidente ucraniano se vaya a arriesgar a un fraude masivo que seguramente provocaría una nueva revuelta en las calles y daría argumentos a Moscú para deslegitimar una vez más a los actuales dirigentes de Ucrania. La semana pasada, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, dijo que el reconocimiento o no de los resultados de las presidenciales en Ucrania «va a depender de cómo se desarrollen los comicios». Peskov deploró el hecho de que las autoridades ucranianas no hayan permitido la presencia de observadores rusos. Según sus palabras, «además varios millones de ucranianos que residen en Rusia se quedarán sin votar» al no haber sido habilitados colegios electorales en las ciudades rusas con mayor número de pobladores procedentes de Ucrania. El candidato preferible para Moscú era Boiko y el peor Poroshenko. Zelenski, según gran parte de la prensa rusa, es «el mal menor». Pero, sea quien sea finalmente el presidente, no parece que la actual situación de tensión y confrontación entre Kiev y Moscú vaya a desaparecer a medio plazo.

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