¿Vale la pena un último cartucho para salvar la ruptura?

Cristina Porteiro
Cristina Porteiro BRUSELAS / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

Dudas en Bruselas por la falta de concreción de los planes de los británicos

29 mar 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

B rexit is brexit», entonaba Theresa May hasta hace apenas dos meses. A medida que el Reino Unido se ha ido acercando al precipicio de salida de la UE, su voz se ha ido quebrando, física y metafóricamente. Quedan pocos diputados en Westminster que no hayan pensado por un momento en retractarse ahora que el abismo les provoca tanto vértigo. Esa es una de las razones que podrían explicar el bloqueo político en la isla. Pero es que el divorcio británico también ha tenido efectos al otro lado del Canal de la Mancha. En Bruselas se multiplican las voces que empiezan a cuestionar la permanencia del Reino Unido en la UE. «La gente está harta de estos juegos anglobritánicos», reconocía recientemente un alto diplomático comunitario antes de admitir que se ha quebrado la confianza en Londres: «La buena fe de los británicos no la presumo nunca», señaló.

 Ese sentimiento se ha propagado por los cuarteles de la capital comunitaria y por las cancillerías europeas hasta el punto de llegar a plantearse si vale la pena quemar los últimos cartuchos políticos para garantizar la permanencia del Reino Unido en la UE. «Es legítimo que algunos se pregunten si es conveniente alargar la incertidumbre uno o dos años más», señala un alto funcionario en un corrillo informal. Y algunas de las dudas vienen por el flanco de la gobernanza. Una extensión larga del brexit obligaría a los británicos a concurrir a las elecciones europeas de mayo.

En la Eurocámara tendrían que seguir lidiando con los maliciosos discursos de los Nigel Farage y David Coburn de turno, pero lo más grave es que los británicos estarían en la mesa de negociaciones tan cruciales como la de los presupuestos europeos.