May busca hoy a la desesperada un aval a su propuesta de «brexit»

La primera ministra afronta otro fin de semana clave para desbloquear el adiós a la UE

Un manifestante proeuropeo se manifiesta ante el Parlamento británico
Un manifestante proeuropeo se manifiesta ante el Parlamento británico

LONDRES / COLPISA | afp

La dimisión de Theresa May condicionada a que el Parlamento apruebe el acuerdo de salida pactado con el Consejo Europeo no ha alterado el rechazo de los unionistas norirlandeses y de suficientes diputados conservadores como para garantizar un voto favorable, y ninguna de las ocho opciones alternativas debatidas el miércoles logró mayoría. La política británica parece bloqueada en torno al brexit.

El Gobierno presentó este jueves una moción para que la Cámara vote hoy viernes el acuerdo de salida exigido a May para poder confirmar la prórroga del brexit hasta el próximo 22 de mayo. El Parlamento no suele reunirse los viernes, que es cuando los diputados abren las puertas de sus oficinas en las circunscripciones a sus electores.

Rizando un rizo que parecía haber llegado ya al límite de su complejidad, la primera ministra británica por tercera vez a los diputados su impopular acuerdo de salida. Pero, para salvar la negativa del speaker, John Bercow, de votar otra vez lo mismo, May intenta un último truco a la desesperada y esta vez se someterá al veredicto de los Comunes sin la declaración política que acompaña el acuerdo sellado por Downing Street con Bruselas.

La maniobra es sencilla. May intenta sumar la mayoría suficiente para abonar los más de 45.000 millones de euros de la ruptura con la UE y pospone el grueso de los problemas (la frontera en Irlanda, las relaciones comerciales, los aranceles, el flujo de personas...) para mejor ocasión. Pero la aritmética de Westminster ofrece muchas dudas de que el plan de Theresa May de sacar adelante su hoja de ruta pueda triunfar. Los unionistas norirlandeses del DUP, que tienen la llave del Parlamento con sus diez escaños, ya han anunciado su no. Y el Partido Conservador ha sufrido algunas bajas por los bandazos de la primera ministra. Además, los antieuropeos más duros dudan todavía sobre el

En la votación de opciones del miércoles, la convocatoria de un referendo de confirmación fue la más apoyada, 268, pero fue rechazada por 295 diputados. Ocho conservadores se sumaron a la oposición para respaldar la consulta. La aprobación de estas opciones no obliga al Gobierno a aceptarlas. Es más que probable que May desoyera el resultado si el nuevo referendo obtuviese mayoría el lunes. Su objetivo sigue siendo un brexit ordenado y con transición, antes del 22 de mayo. 

Sin futuro para la «premier»

Si el acuerdo de salida fuera rechazado por tercera vez, el promotor de la rebelión parlamentaria que desembocó en la votación de opciones, Oliver Letwin, cree que lo más probable es una salida de la UE sin acuerdo el 12 de abril, como consecuencia del rechazo también de todas las alternativas. Es una opinión sorprendente, porque la marcha sin acuerdo fue rechazada el miércoles por 400 votos contra 160.

Los comentarios sobre el anuncio de dimisión condicional de May asumen que, si el acuerdo es rechazado, tendrá que abandonar Downing Street. Sería extraño que, tras una tercera derrota asumiera la negociación con la UE de una unión aduanera o la convocatoria de una segunda consulta, que ha negado con firmeza hasta hoy en nombre del programa electoral del 2017.

Es el caos, dicen algunos. Pero no hay tal desorden. El estancamiento del Parlamento por la división del país en el referendo, de las estrategias del Gobierno y la fractura del Partido Conservador, en una Cámara de los Comunes muy igualada, es un hecho. Las elecciones generales que pide el laborista Jeremy Corbyn son la alternativa.

¿Vale la pena un último cartucho para salvar la ruptura?

Cristina Porteiro

Dudas en Bruselas por la falta de concreción de los planes de los británicos

B rexit is brexit», entonaba Theresa May hasta hace apenas dos meses. A medida que el Reino Unido se ha ido acercando al precipicio de salida de la UE, su voz se ha ido quebrando, física y metafóricamente. Quedan pocos diputados en Westminster que no hayan pensado por un momento en retractarse ahora que el abismo les provoca tanto vértigo. Esa es una de las razones que podrían explicar el bloqueo político en la isla. Pero es que el divorcio británico también ha tenido efectos al otro lado del Canal de la Mancha. En Bruselas se multiplican las voces que empiezan a cuestionar la permanencia del Reino Unido en la UE. «La gente está harta de estos juegos anglobritánicos», reconocía recientemente un alto diplomático comunitario antes de admitir que se ha quebrado la confianza en Londres: «La buena fe de los británicos no la presumo nunca», señaló.

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