El jefe del Ejército argelino opta por dejar caer al presidente Buteflika

Pablo Medina / r. p. REDACCIÓN / LA VOZ

INTERNACIONAL

El presidente Buteflika y el jefe de Estado, Ahmed Gaïd Salah
El presidente Buteflika y el jefe de Estado, Ahmed Gaïd Salah RAMZI BOUDINA | Reuters

Pide aplicar el artículo 102 de la Constitución para inhabilitarlo y cerrar la crisis

27 mar 2019 . Actualizado a las 07:55 h.

El círculo cercano al presidente de Argelia, Abdelaziz Buteflika, ha comenzado a jugar sus cartas para apartarlo del cargo y superar así la crisis política. El jefe del Estado Mayor, Ahmed Gaïd Salah, pidió ayer en un discurso televisado que se declare a Buteflika incapacitado para ejercer el poder o que dimita por voluntad propia, como desde hace un mes demandan los argelinos en protestas en las calles.

La persistencia de las manifestaciones masivas y pacíficas contra un quinto mandato del presidente ha hecho dar un giro de 180 grados al general, uno de los hombres más fieles al mandatario, y predice el principio del fin de la presidencia del último dirigente árabe del siglo XX. Desde que hace un año comenzara el debate sobre si Buteflika, de 82 años, debía presentarse de nuevo a las presidenciales pese a los problemas de salud que arrastra desde que sufrió un accidente cerebrovascular en el 2013 (que le afectó al habla y le obliga a desplazarse en silla de ruedas), Gaïd Salah, ha sido uno de los más férreos defensores de esa opción. Y la ha sostenido desde que el 22 de febrero estallaran las protestas en la calle pese a que gran parte del Ejército y de la Policía se negaran primero a intervenir y después apoyaran en público las manifestaciones.

El general pide la aplicación del artículo 102 de la Constitución, que permite inhabilitar al presidente por razones de salud. Argumenta que «se hace necesario, incluso imperativo, adoptar una solución para salir de la crisis que responda a las demandas legítimas del pueblo argelino». Añadió que la transición debe garantizar «el respeto de las disposiciones de la Constitución» y «el mantenimiento de la soberanía del Estado».