China abre una investigación tras la explosión química que dejó al menos 47 muertos

La potente deflagración ha dejado centenares de heridos y unas 4.000 personas han sido evacuadas del lugar de la explosión

La explosión provocó una enorme bola de fuego de varias decenas de metros de alto y una espesa columna de humo gris, según imágenes difundidas en redes sociales
La explosión provocó una enorme bola de fuego de varias decenas de metros de alto y una espesa columna de humo gris, según imágenes difundidas en redes sociales

Redacción

El presidente chino Xi Jinping ordenó este viernes a las autoridades que impidan nuevas catástrofes industriales tras la explosión de una planta química que causó al menos 47 muertos, centenares de heridos y arrasó un parque industrial, en el más reciente de los frecuentes desastres de este tipo en China. La explosión del jueves en una planta química de la ciudad de Yancheng, en la provincia oriental de Jiangsu, es una de los peores catástrofes industriales que ha sufrido el país en los últimos años.

Xi, que efectúa este viernes una visita de Estado a Italia, pidió a los equipos de rescate que hicieran «todos los esfuerzos necesarios» para rescatar a los numerosos empleados que siguen atrapados bajo los escombros, y que se identifiquen las causas del accidente «lo más rápidamente posible», según la agencia oficial Xinhua

El Consejo de Estado, el gabinete chino, ya ha encargado una investigación sobre la explosión, indica la prensa estatal. Un día después del accidente, las imágenes de drones emitidas el viernes por la televisión estatal CCTV mostraban un paisaje apocalíptico, con edificios carbonizados y muy dañados.

Más de 600 personas recibían atención médica tras la deflagración, indicaron las autoridades locales en su cuenta de la red social Weibo. Al menos 90 de ellas están heridas de gravedad. Unas 4.000 personas han sido evacuadas del lugar de la explosión. 

La explosión se produjo en la fábrica Tianjiayi Chemical, fundada en el 2007, que cuenta con 195 empleados y fabrica materias primas, entre ellas un componente muy inflamable. En el 2015 y el 2017, esta empresa había sido multada por violar normas sobre aguas residuales.

Temor a la contaminación

Tras la explosión, varios residentes dijeron a la AFP que les preocupaba la contaminación que podría generarse tras el accidente. «No tenemos agua potable aquí», afirma Xiang, una mujer de 60 años. «¿Por qué el gobierno no nos envía agua?», se preguntó, y relató que llevaba mucho tiempo preocupada por la seguridad y los riesgos de contaminación del lugar. Según un informe divulgado el viernes por el Departamento de ecología y medio ambiente de la provincia de Jiangsu, muchos ríos cercanos al lugar del accidente están contaminados con productos químicos, entre ellos cloroformo.

La deflagración fue tan potente que aparentemente generó un pequeño sismo, derribó varios edificios de la fábrica e hizo añicos las ventanas de las viviendas circundantes. Este viernes, cuando aún era visible la nube de humo, los habitantes de las inmediaciones de la fábrica se afanaban por retirar los escombros delante de sus casas. «Sabíamos que un día explotaría», afirmó Xiang, mientras una abuela de 57 años, llamada Wang, se lamentaba: «No tengo a nadie que me ayude aquí».

Una bola de fuego

Muestra de la violencia de la explosión, las ventanas de las viviendas quedaron hechas pedazos, las paredes se agrietaron y las puertas de los garajes quedaron destrozadas en un radio de cuatro kilómetros. La explosión provocó una enorme bola de fuego de varias decenas de metros de alto y una espesa columna de humo gris, según imágenes difundidas en redes sociales.

Las deflagraciones accidentales en China son frecuentes, en especial en el sector industrial. En noviembre pasado, una fuga de gas en una fábrica química provocó una explosión que causó 23 muertos en Zhangjiakou (norte), una de las sedes de los Juegos Olímpicos de invierno de Pekín 2022, ubicada a unos 200 km al noroeste de la capital china.

Pero uno de los accidentes industriales más graves se produjo en 2015 en Tianjin, en el norte del país: una gigantesca explosión en un depósito de productos químicos dejó al menos 165 muertos en esta ciudad portuaria ubicada a unos 120 km de Pekín.

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