Solo un exsoldado británico dará cuentas por la masacre de Domingo Sangriento de 1972

El exmilitar podría estar sujeto a un proceso acelerado de salida de la cárcel por los Acuerdos del Viernes Santo

Familias de las víctimas del Domingo Sangriento reunidas en una protesta en Londonderry, Irlanda del Norte
Familias de las víctimas del Domingo Sangriento reunidas en una protesta en Londonderry, Irlanda del Norte

Agencias/La Voz

Un exsoldado británico será imputado por dos asesinatos cometidos durante el «Bloody Sunday» («Domingo Sangriento») de 1972, cuando 13 manifestantes murieron en Derry, Irlanda del Norte, según anunciaron este jueves los servicios de acusación norirlandeses y recoge la AFP. Diecisiete antiguos soldados británicos esperaban una decisión de estos servicios, que concluyeron que «hay suficientes pruebas disponibles para imputar a un antiguo soldado», llamado «soldado F.», por el asesinato de dos hombres, James WrayWilliam McKinney, y por el intento de asesinato de otros cuatro.

En lo que respecta a los 16 soldados británicos restantes y dos presuntos exmiembros del Ejército Republicano Irlandés (IRA), las pruebas fueron consideradas «insuficientes» para empezar un proceso judicial.

El 30 de enero de 1972, un grupo de soldados británicos dispararon contra una marcha pacífica en el barrio mayoritariamente católico de Bogside, matando a trece personas e hiriendo a otras quince. Otra víctima más, la número 14, falleció más tarde de sus heridas. Esta jornada, inmortalizada por una canción del grupo irlandés U2, fue una de las más sombrías de los llamados «Troubles», los enfrentamientos entre republicanos nacionalistas y unionistas que en tres décadas dejaron más de 3.500 muertos.

Antes del anuncio de las nuevas inculpaciones, varios allegados de las víctimas se manifestaron en Derry, bajo la lluvia, llevando retratos en blanco y negro de los fallecidos. En el 2010 una investigación pública reveló que las tropas británicas dispararon primero y luego hicieron un informe manipulado de los hechos. El primer ministro de entonces, David Cameron, pidió públicamente disculpas por esos hechos que calificó de «injustificados e injustificables».

El Gobierno británico anunció el miércoles que los exsoldados reconocidos culpables de crímenes durante esa época podrían beneficiarse de una liberación anticipada en el marco de los acuerdos del Viernes Santo de 1998. En el primer punto relativo a los prisioneros de este documento, se especifica que estarían sujetos a un proceso acelerado de salida de prisión al haber cometido crímenes programados en Irlanda del Norte.

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