La presión de los argelinos en las calles pone fin a la era de Buteflika

El presidente renuncia a la reeleción, aplaza los comicios y abre un período de transición

Los argelinos salieron a las calles de la capital a celebrar la decisión del presidente Buteflika
Los argelinos salieron a las calles de la capital a celebrar la decisión del presidente Buteflika

R. P. Redacción / La Voz

Los argelinos lo veneraron durante muchos años por haber llevado la paz a Argelia, tras una década de guerra civil que dejó 200.000 muertos, pero desde hace tiempo le acusaban de aferrarse al poder pese a su precaria salud. Después de tres semanas de protestas en las calles, el presidente Abdelaziz Buteflika se ha visto obligado a renunciar a optar a un quinto mandato. Poco tardaron las celebraciones en las calles, con centenares de personas ondeando banderas nacionales y haciendo sonar las bocinas de los vehículos en el centro de Argel. El objetivo del régimen es llevar al país a una transición pacífica en un país clave para Europa.

Un día después de su regreso al país, tras dos semanas en un hospital de Suiza, el veterano mandatario tomó ayer la decisión de no presentarse a la reelección y de aplazar los comicios presidenciales previstos para el 18 de abril. Las elecciones tendrán lugar al término de una conferencia nacional encargada de reformar el sistema político y elaborar un proyecto de Constitución de aquí a finales del 2019. Hasta que el pueblo argelino «haya elegido libremente» a su sucesor, Buteflika seguirá siendo jefe de Estado, pese a que su mandato concluía el próximo 28 de abril.

El anunció llegó acompañado de la renuncia del Gobierno de Ahmed Uyahia, muy criticado por los manifestantes, y Nuredin Bedui ha recibido el encargo de formar uno nuevo. El viceprimer ministro (un cargo que no existía desde el 2012) será Ramtan Lamamra, un diplomático bien considerado en el extranjero.

«No habrá quinto mandato y nunca fue mi intención, pues mi estado de salud y mi edad solo me otorgan como último deber ante el pueblo argelino la contribución a la instalación de las bases de una nueva República», reconoce Buteflika en un mensaje a la nación publicado por la agencia oficial APS. «No habrá elección presidencial el próximo 18 de abril», añade el presidente, para así «satisfacer una petición insistente que muchos de ustedes [argelinos] han expresado».

«¡Pacíficamente hicimos caer a la marioneta!», cantaban los concentrados en Argel, según AFP, que llevan tres semanas pidiendo la caída de un régimen, al que acusan de corrupto y controlado por el Ejército y los servicios secretos. Desde que en el 2013 sufriera un ataque cerebrovascular, poco queda del líder árabe que ha dominado Argelia desde 1993. Sus apariciones son escasas, no habla en público y está postrado en una silla de ruedas empujada por su hermano Said.

A 1.350 kilómetros de allí, en el palacio del Elíseo, Emmanuel Macron se felicitaba por la decisión. Los ecos de las protestas de los argelinos eran una de las peores pesadillas del presidente galo.

El 50 % del gas que llega a España viene de Argelia

 

España es el segundo mayor cliente extranjero de Argelia, de donde proviene la mitad del gas que importa, y el cuarto mayor proveedor del país magrebí. Según la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores), el 51 % del gas que España tuvo que importar en el 2018 lo compró a Argelia, un país al que físicamente incluso está unido por un gasoducto submarino. No es de extrañar por ello la gran presencia de empresas españolas del sector en Argelia, entre ellas Repsol, que cuenta con cinco campos de producción de crudo (que generan en conjunto unos 18.000 barriles diarios) y dos perímetros exploratorios. Además, participa en un 29,25 % en el macroproyecto Reggane, que incluye seis campos de gas situados al sudeste del país, de los que se extraen ocho millones de metros cúbicos de gas, el 10 % de la demanda española. Cepsa también explora y produce allí crudo (para lo que cuenta con tres yacimientos, entre ellos el segundo mayor jamás descubierto en Argelia) y gas, y además forma parte de Medgaz, el gasoducto submarino que une Argelia con Europa a través de España.

Argelia es el principal proveedor de gas de Naturgy. La antigua Gas Natural Fenosa aseguró la pasada semana que no prevé interrupción alguna del suministro pese a la situación política en el país magrebí, aunque desveló que dispone de un plan de contingencia para garantizarlo por otras vías si fuera necesario.

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