La trocha sustituye al puente en Cúcuta

Los venezolanos buscan en los pasos ilegales alternativas al cierre de la frontera con Colombia decretado por el Gobierno de Maduro

Los pasos ilegales eran utilizados en el pasado por contrabandistas y narcotraficantes
Los pasos ilegales eran utilizados en el pasado por contrabandistas y narcotraficantes

Bogotá / E. La Voz

Son estrechos caminos empedrados sobre el escaso caudal del río Táchira. O zonas donde apenas llega el agua a los tobillos. También balsas rudimentarias que transitan las zonas más caudalosas. Las trochas, los pasos ilegales en la frontera entre Colombia y Venezuela, habían sido tradicionalmente utilizadas por contrabandistas y narcotraficantes, pero ahora se han convertido en las vías que están permitiendo a miles de personas cruzar entre los dos países.

Venezuela cerró los puentes fronterizos el 23 de febrero, el día en que la oposición al Gobierno de Nicolás Maduro intentó, sin éxito, introducir desde Colombia camiones llenos de suplementos alimenticios y material médico enviados por los países que reconocen a Juan Guaidó como presidente encargado del país.

Las autoridades chavistas colocaron varios containers llenos de rocas en los puentes para impedir el paso, tras romper relaciones diplomáticas con Colombia. Pero la situación económica al otro lado de la frontera es crítica, según sus habitantes. El bloqueo habría dejado sin comida y medicinas San Antonio y Ureña, las ciudades venezolanas más cercanas a Colombia. Por eso miles de personas se aventuran cada día a cruzar por los pasos ilegales para realizar compras en el país vecino, o recibir asistencia médica.

Subida de los precios

«Aquí todo está muy solo. La compra la están pasando por las trochas. Eso ha hecho que se haya incrementado el precio de todo, pero seguiremos luchando», declaró a La Voz Miriam, vecina de Ureña, a través del teléfono. Su nombre ha sido modificado para salvaguardar su seguridad.

En las trochas puede verse cada día a cientos de menores. Los alumnos venezolanos de los colegios colombianos han realizado protestas pidiendo el paso para poder estudiar. En las escuelas de Cúcuta, la ciudad colombiana más cercana a la frontera, están matriculadas más de 9.000 personas venezolanas. Hay colegios dispuestos a no avanzar sus clases hasta que los niños del otro lado puedan acudir a las aulas.

En los últimos días quienes cruzan las trochas han criticado la presencia en ellas de miembros de colectivos chavistas, que se autodefinen como asociaciones comunitarias y que la oposición califica como paramilitares. Estarían cobrando por dejar cruzar la trocha el equivalente en pesos colombianos de entre 35 céntimos y 3 euros por persona.

En la fila que cruza los pasos hay también enfermos y ancianos, que necesitan comprar medicinas en Colombia, ir al médico o a los hogares sociales donde les dan cada día de comer gratis. También trabajadores que consiguieron un empleo en el país vecino y retornan cada día a Venezuela para descansar y estar con sus familias. Muchos han pedido la apertura de un corredor humanitario para quienes más necesiten entrar en Colombia.

La UE pide a Maduro que sea «reconsiderada» la expulsión del embajador alemán

C. Porteiro/ P. G. Otero
La jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, cree que la expulsión del embajador alemán solo contribuye a la elevar las tensiones y socavar la salida política a la crisis
La jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, cree que la expulsión del embajador alemán solo contribuye a la elevar las tensiones y socavar la salida política a la crisis dpa

Bruselas respalda a Berlín, pero descarta nuevas sanciones al régimen, que ayer expulsó al periodista de EE.UU. detenido

¿Expulsará el Gobierno de Nicolás Maduro al embajador alemán, Daniel Martín Kriener? Todo parece indicar que Caracas quiere ajustar cuentas con Berlín y cumplirá con su amenaza. El diplomático fue declarado persona non grata el miércoles por sus «recurrentes actos de injerencia» y después de recibir a Juan Guaidó en el aeropuerto internacional Simón Bolívar.

Maduro le concedió 48 horas para dejar el país, lo que despertó la indignación de la canciller alemana, Angela Merkel, quien anunció que pediría a sus socios coordinar una respuesta común para seguir mostrando músculo ante Maduro. Pero la iniciativa ha perdido peso en las últimas horas. La mesa del Comité Político y de Seguridad de la UE mostró ayer su respaldo a Berlín, pero no avanzó nuevas sanciones al régimen. La respuesta se quedará en un gesto político o en la llamada a consultas de embajadores.

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