Bélgica, en vilo ante el veredicto por la matanza del Museo Judío de Bruselas

La Fiscalía imputa a Mehdi Nemmouche cuatro asesinatos en el primer atentado en suelo europeo a manos de un yihadista retornado de Siria

Policías vigilan el tribunal que dictará hoy veredicto contra Mehdi Nemmouche por la matanza en el l Museo de Judío de Bruselas en el 2014
Policías vigilan el tribunal que dictará hoy veredicto contra Mehdi Nemmouche por la matanza en el l Museo de Judío de Bruselas en el 2014

Bruselas / Corresponsal

Visto para sentencia. Bélgica aguarda con el corazón en un puño el veredicto de los doce miembros del jurado popular encargado de juzgar a Mehdi Nemmouche, el yihadista de 33 años acusado de perpetrar la matanza del Museo Judío de Bruselas el 24 de mayo del 2014. La sentencia podría llegar en las próximas horas.

Aquel día de primavera el joven francés irrumpió en el número 21 de la calle Minimes con un rifle de asalto disparando a visitantes y personal del centro. El ataque, de apenas minuto y medio, se saldó con cuatro víctimas mortales y provocó una auténtica sacudida en la sociedad belga por tratarse del primer ataque en suelo europeo de un yihadista retornado. El joven de origen argelino huyó por las calles del centro de Bruselas, portando una bolsa de deporte y una gorra. Fue detenido seis días después en Marsella, portando todavía armas y munición empleadas en el crimen.

Según apuntan los investigadores, Nemmouche, delincuente reincidente, partió hacia Siria en otoño del 2012 para luchar con el Estado Islámico y lo hizo solo tres semanas después de abandonar la cárcel donde se encontraba recluido y donde se fue cociendo su radicalización. En las pesquisas posteriores a la matanza se encontraron documentos gráficos en su posesión que apoyarían la tesis de la fiscalía de que Nemmouche actuó en nombre del Estado Islámico. Si el jurado y los tres jueces profesionales que supervisan el juicio determinan que los asesinatos son de carácter “terrorista”, el acusado podría enfrentarse a cadena perpetua, según AFP.

El abogado de la defensa quiere evitar a toda costa que a su cliente se le cuelgue la etiqueta de terrorista, por eso ha basado su alegato en cuestionar la naturaleza del ataque y apuntar a un delirante complot libanés-iraní en el que se vería envuelto Nemmouche, quien habría perpetrado la matanza teniendo como objetivo a la pareja de israelíes (Miriam y Emmanuel Riva), por ser aparentemente agentes del Mossad (servicios secretos israelíes). El yihadista rompió el silencio en el que se mantuvo durante los cuatro años de instrucción para asegurar que había sido “engañado”. Esta defensa ha despertado la indignación de sus familias, quienes consideran esa teoría “nauseabunda” y un “absoluto escándalo”. Miriam trabajaba para el Mossad, pero lo hacía como contable, “no sobre el terreno”.

A lo largo de los dos meses que ha durado el juicio el jurado ha podido pasar revista a todas y cada una de las 23 evidencias que los investigadores y la acusación pusieron sobre la mesa para imputar a Nemmouche la autoría de la matanza y justificar su ánimo “terrorista”. Desde las imágenes de las cámaras de seguridad hasta los restos de pólvora de su chaqueta. Si la tesis de la fiscalía prevalece, la matanza del Museo Judío de Bruselas se convertiría en el primer ataque terrorista perpetrado por un yihadista retornado. Si se le declara culpable, las penas deberán conocerse a lo largo del viernes.

Los miembros del jurado deliberan desde el pasado martes en torno al veredicto. Deberán responder hasta 56 preguntas en torno a la culpabilidad de Nemmouche y su cómplice, el francés Nacer Bendrer, quien le habría suministrado las armas para cometer los asesinados. Bendrer reconoció haber intercambiado llamadas con el yihadista, pero negó haber suministrado el fusil utilizado en el ataque. 

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