El escándalo que salpica a Trudeau se agrava tras la renuncia de otra ministra

La titular del Tesoro reprueba la presión del Gobierno en favor de una constructora

Trudeau fue objeto de críticas el pasado lunes durante un mitin en Toronto
Trudeau fue objeto de críticas el pasado lunes durante un mitin en Toronto

Redacción / la voz

El escándalo que salpica desde hace un mes al primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, por presionar a la fiscal general en favor de la mayor constructora del país, SNC-Lavalin, se ha cobrado una nueva víctima política. La ministra del Tesoro, Jane Philpott, uno de los pesos pesados del Gobierno liberal, ha renunciado al cargo y lo ha hecho dando un portazo: «Lamentablemente, he perdido la confianza en el Gobierno después de cómo ha tratado este asunto».

Philpott, cuya dimisión fue recibida con sorpresa por la prensa canadiense, aseguró que su continuidad en el gabinete de Trudeau se había vuelto «insostenible» tras la denuncia realizada la semana pasada por su excompañera de Gobierno, Jody Wilson-Raybould, quien en comisión parlamentaria dijo que en su etapa como fiscal general (que en Canadá se simultanea con la cartera de Justicia) sufrió durante cuatro meses presiones «inapropiadas» del primer ministro y varios de sus colaboradores.

Trudeau buscaba propiciar un acuerdo extrajudicial para SNC-Lavalin, acusada de sobornos millonarios a funcionarios del Gobierno de Gadafi para lograr contratos, y evitar así un proceso penal que, de resolverse con una condena, inhabilitaría durante una década a la constructora para optar a contratos públicos federales. El daño para el empleo en Canadá, donde SNC-Lavalin tiene 3.400 trabajadores, fue la razón esgrimida por Trudeau para justificar las presiones, que se hicieron, según ha insistido, de forma lícita.

Trudeau minimiza la renuncia

«Es una doctrina fundamental del imperio de la ley que nuestro fiscal general no debe ser sometido a presiones políticas o injerencias», recordó Philpott en su carta de renuncia, cuyo contenido el primer ministro quiso minimizar pocas horas después. «Aunque estoy decepcionado, entiendo su decisión de dimitir. Le quiero agradecer sus servicios», señaló Trudeau, durante un mitin en Toronto en el que varios asistentes se mostraron críticos con su gestión. Mientras, el Partido Conservador insistió en exigir su renuncia. «El Gobierno está sumido en el caos», resumió su líder, Andrew Scheer.

Philpott, médica de profesión, se incorporó a la política en el 2015 de la mano de Trudeau, quien también fichó entonces a Wilson-Raybould. De ser una de sus ministras de más peso, Wilson-Raybould perdió la cartera de Justicia en enero, en lo que se ha visto como una maniobra de castigo por su actuación en el caso SNC-Lavalin, y tuvo que conformarse con la de Veteranos, cargo del que dimitió hace un mes. Estas dos renuncias se suman a la de Gerald Butts, mano derecha de Trudeau, quien dejó su puesto salpicado por el mismo escándalo que su jefe, cuyas opciones electorales de cara a los comicios de octubre han comenzado a resentirse con esta crisis. Una encuesta publicada el domingo y citada por The Guardian indica que el 25 % de los canadienses cambiará su forma de votar en las próximas elecciones.

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