China se prepara para una dura batalla económica

La guerra comercial con EE.UU., los problemas de Huawei y los contenciosos internos lastran el crecimiento del gigante asiático

El presidente Xi Jinping y el primer ministro Li Keqiang  en la segunda sesión de la Asamblea Nacional Popular
El presidente Xi Jinping y el primer ministro Li Keqiang en la segunda sesión de la Asamblea Nacional Popular

Pekín / E. La voz

El gigante asiático ha recortado las previsiones de crecimiento del PIB al nivel más bajo de los últimos treinta años, y las fija entre un 6 % y un 6,5 %. Para hacer frente a la ralentización de la economía, China anuncia planes de estímulo y contiene el gasto militar. En el discurso de apertura de la sesión anual de la Asamblea Nacional Popular (ANP), el Parlamento chino, el primer ministro Li Keqiang reconoció los «riesgos y desafíos» a los que se enfrenta este año la segunda economía mundial. La guerra comercial con Estados Unidos, los problemas de empresas emblemáticas como Huawei, el crecimiento del proteccionismo son factores externos que afectan al desarrollo chino. Pero también tiene problemas internos para cambiar su modelo económico, registra escándalos de salud pública y ha visto como en el último año aumentaban las protestas de trabajadores y estudiantes.

En el 2018 el presidente Xi Jinping salió reforzado de la ANP, que aprobó la eliminación del límite de mandatos presidenciales, abriendo la puerta a que se pueda perpetuar en el poder. Xi tiene un poder sin precedentes desde Mao. Pero la desaceleración de la economía y las fricciones con EE.UU. pueden cuestionarlo. Especialmente en un año en que celebra en octubre un evento muy importante para Pekín, el 70 aniversario de la fundación de la República Popular. Lleva asociado otra efeméride, el Partido Comunista de China superará en permanencia en el poder a su homólogo de la Unión Soviética.

La receta para superar la crisis, que Li Keqiang reiteró numerosas veces en su discurso, es mantener la estabilidad como prioridad. Para ello propone recortes de impuestos para las empresas y aumento de la inversión pública. Pero son medidas muy alejadas de la inversión millonaria con la que hizo frente a la crisis financiera del 2009. El gasto fiscal aumentará un 6,5 % y se contempla un déficit fiscal del 2,8 %, dos décimas por encima del ejercicio anterior. Se intentará que la inflación se mantenga alrededor del 3 %. Está previsto crear 11 millones de puestos de trabajo en las zonas urbanas y contener el paro por debajo del 5,5 %

Gasto en defensa

A pesar de los frentes abiertos con sus vecinos asiáticos en el mar de China Meridional y las escaramuzas con Estados Unidos, China también modera su gasto en defensa. Este año el presupuesto militar aumentará un 7,5 %, seis décimas menos que el año pasado, y superará los 177.000 millones de dólares. Es el cuarto año consecutivo que el presupuesto de sus Fuerzas Armadas crece por debajo de los dos dígitos.

China defiende que no representa ninguna amenaza. A pesar de la espectacularidad de las cifras, el gasto en defensa en el 2018 representó un 1,3 % del PIB chino, mientras que en otros países desarrollados supera el 2 %.

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