La cumbre euroárabe se cierra en falso por la migración

La cita congregó este fin de semana en Sharm el Sheij (Egipto) a 49 líderes (solo dos de ellos mujeres). Las palabras conciliadoras y las muestras de buena voluntad por ambas partes fueron la tónica de las reuniones

Juncker y Tusk, a la izquierda, junto a Al Sisi y Abul Gheit
Juncker y Tusk, a la izquierda, junto a Al Sisi y Abul Gheit

BRUSELAS / CORRESPONSAL

¿No se siente mal reuniéndose con dictadores?, le preguntó la prensa al presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, al término de la controvertida cumbre UE-Liga Árabe. El luxemburgués tiró del manual de realpolitik para justificarse: ««Sí, pero si solo hablara con demócratas de verdad, mis semanas se acabarían el martes», ironizó.

Fue el broche de oro a la cita que congregó este fin de semana en Sharm el Sheij (Egipto) a 49 líderes (solo dos de ellos mujeres). Las palabras conciliadoras y las muestras de buena voluntad por ambas partes fueron la tónica de las reuniones. Toda cordialidad es poca para lograr cerrar compromisos de cooperación en materias tan vitales para la seguridad de Europa como el terrorismo, los conflictos civiles al otro lado del Mediterráneo, los fenómenos migratorios o la inestabilidad política. Pero entre toda la amalgama de asuntos espinosos, el de la violación de derechos humanos fue el que acabó desatando la tensión. Y lo hizo a costa del dirigente del país anfitrión, Abdel Fatah al Sisi, quien llegó al poder con un golpe militar en el 2013.

Desde entonces ha emprendido una persecución feroz contra la oposición. La UE no quiso apuntar con el dedo a ningún país, pero el dirigente egipcio se sintió atacado en la rueda de prensa conjunta, cuando Juncker corrigió al secretario general de la Liga Árabe, Ahmed Abul Gheit, asegurando que sí se había debatido sobre derechos humanos con ciertos países. «No nos vais a enseñar sobre humanidad. Tenemos nuestros valores, nuestra ética y nuestra moral», zanjó el presidente Al Sisi, quien justificó la violencia y las penas capitales apelando a la lucha contra el terrorismo: «Ustedes han sufrido algún ataque, aquí en los últimos cinco años sufrimos cientos».

La cumbre euroárabe coincide con el giro político que ha dado la UE en materia migratoria. Bajo la presidencia de turno austríaca se endureció la gestión de los flujos, pero la propuesta para crear plataformas de desembarco de migrantes, o centros de retención, no pudo salir adelante por la negativa de los países norteafricanos a colaborar. La cita en Egipto ha servido al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, para poder tantear a posibles socios con los que poner en marcha esas políticas.

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