Maduro blinda la frontera para evitar la entrada de la ayuda humanitaria

Guaidó está ya en el límite con Colombia para recibir los suministros de medicinas y comida

Los seguidores de Guaidó se enfrentaron a la policía tras bloquearlos en Mariara
Los seguidores de Guaidó se enfrentaron a la policía tras bloquearlos en Mariara

Caracas / la voz

A un día de la fecha del ultimátum dado por Juan Guaidó, el presidente interino de Venezuela, para el ingreso de la ayuda humanitaria en Venezuela, el régimen de Nicolás Maduro blindó a cal y canto sus fronteras para impedirlo: cerró los pasos fronterizos con Brasil y Colombia, suspendió vuelos comerciales y prohibió el atraque de buques en los puertos. A la vez, desplazó tanques hacia puntos específicos de la frontera terrestre.

El Gobierno chavista informó que las fronteras terrestres y marítimas han sido cerradas en el marco de la operación Centinela, que «la Fuerza Armada activó hace cuatro meses para resguardar el país de posibles incursiones no autorizadas». Respondiendo a este anuncio, dos tanques Dragoon, de fabricación estadounidenses, fueron trasladados hacia la frontera del estado Táchira con Colombia y se reforzó la barricada colocada en el puente Tienditas, el paso más utilizado entre ambos países.

En la frontera con Brasil se colocaron otros dos tanques, aunque el Gobierno de Jair Bolsonaro no quiso entrar en polémicas y calificó de bronca interna la polémica de la ayuda humanitaria: «Es un tema que han de resolver los venezolanos».

El régimen también fortaleció su presencia en los muelles de Puerto Cabello y La Guaira después de que Guaidó señalara que podrían entrar por ahí alimentos y medicinas. El primer ministro de Curazao, Eugene Ruggenaath, señaló que no intentará forzar la entrada de ayuda a su vecino sudamericano, pero que continuará operando como centro de acopio para los suministros destinados a hospitales y personas con problemas de salud en Venezuela

El presidente pide lealtad

Maduro, en tanto, volvió a pedir «máxima lealtad, máxima alerta» a la Fuerza Armada. Su segundo, Diosdado Cabello, indicó en un discurso en el puente de Angostura, en Ciudad Bolívar (por el que forzosamente tendría que pasar la ayuda procedente de Brasil) que «la respuesta será terrible» si los convoyes humanitarios entran en Venezuela. La orden de cierre de fronteras fue anunciada, desmentida y vuelta a anunciar en 24 horas, lo que da cuenta de los problemas internos que enfrenta Maduro ante la ofensiva de la oposición.

Guaidó, por su parte, lanzó un nuevo desafío al régimen: puso en marcha una caravana formada con un nutrido grupo de diputados y seguidores para cruzar, desde Caracas, todo el país hasta llegar a Cúcuta, a mil kilómetros de distancia, para recibir la ayuda. Guaidó ya estaba a media tarde de ayer en la frontera con Colombia, según confirmaron a Efe dirigentes antichavistas, pese a que en un principio se aseguró que el líder opositor iba en uno de los autobuses.

Los chavista no hicieron fácil el recorrido de la caravana, que tuvo que sortear los controles policiales en las autopistas. En el túnel de La Cabrera, que une a los estados de Aragua y Carabobo, fueron bloqueados por la Guardia Nacional, pero al final siguieron camino tras un choque con los uniformados, que llegaron a lanzar gases lacrimógenos. Poco después la caravana volvió a ser bloqueada en el peaje de Guacara.

Un exchavista, con Guaidó

El exjefe de contrainteligencia militar y diputado del chavismo, Hugo Carvajal, solicitado por EE.UU. por presunto narcotráfico, reconoció ayer a Juan Guaidó como presidente, y pidió a Maduro que asuma la crisis del país. «Presidente Guaidó, aquí está un soldado más por las causas de la libertad y la democracia para ser útil en la consecución del objetivo de restablecer el orden constitucional que nos permita convocar elecciones libres», dijo en un vídeo difundido en Twitter.

El madurismo no tiene quien le cante 

Durante 20 años, la oposición venezolana ha tenido que soportar que a cada concentración, a cada manifestación o a cada acto importante, el chavismo le colocara un evento paralelo, muchas veces en el mismo sitio, solo para obligarla a cambiar de ubicación o, simplemente, intimidarla. 

Esa experiencia se ha trasladado al ámbito internacional, donde no solo el régimen de Maduro ha creado el concierto Hands Off Venezuela, para contraponerlo al Venezuela Live Aid organizado por Richard Branson; sino que el recital del chavismo, planificado originalmente en el puente Simón Bolívar, a 10 kilómetros, fue trasladado a menos de 300 metros del espectáculo del magnate inglés. 

Entre ambos espectáculos estarán las alambradas de púas y contenedores que ha colocado el régimen de Maduro en este puente. Si el cartel del Venezuela Live Aid incluye tantos artistas de renombre internacional que algunos grandes artistas venezolanos han tenido que dejar sitio, sobre los «150 artistas» anunciados para participar el Hands Off Venezuela no se sabe nada, según el actor Roberto Messuti, uno de los organizadores. 

En el concierto para exigir la entrada de ayuda estarán, entre otros, Alejandro Sanz, Miguel Bosé, Juan Luis Guerra, Paulina Rubio, Maluma, Luis Fonsi, Carlos Vives, Juanes y Peter Gabriel. En del chavismo, que durará tres días, es difícil encontrar un cartel de artistas. Incluso varios de los músicos venezolanos más cercanos al chavismo, como Servando y Florentino, un dúo de hermanos famosos en toda Latinoamérica, o Serenata Guayanesa, uno de los conjuntos de música tradicional más respetados del país, han rechazado asistir. Y aunque el régimen ha encontrado una ayuda inesperada en Roger Waters, uno de los líderes de Pink Floyd, no se ha confirmado su presencia en el escenario del Hands Off Venezuela, que sería la principal baza de propaganda de Maduro en el exterior.

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