Venezuela avanza con paso firme en la transición hacia la transición

Mientras Guiadó sigue sumando apoyos, Maduro está cada vez más acorralado pero, de momento, resiste. Si quiere acabar en Cuba, pero no en Guantánamo, lo mejor que puede hacer es dimitir


A Coruña

Diez días después de un 23 de enero que por segunda vez se ha convertido en un hito en la historia contemporánea del país, los venezolanos han vuelto a salir masivamente a las calles para dejar patente y sin titubeos su rechazo a Maduro y respaldar al hombre que les ha devuelto la esperanza de un futuro mejor. Y lo hicieron en el día del 20 aniversario de la llegada de Chávez a la presidencia de la República, tras haber capitalizado legítimamente en las urnas el malestar reinante en el país. Dos décadas después Venezuela vive la  transición hacia la transición, hacia una democracia homologable que ha ido perdiendo primero paulatinamente y en el último lustro de forma precipitada.

 ¿Cómo está la correlación de fuerzas en estos momentos?

El posicionamiento de la  comunidad internacional es cada día  más claro. Existen indicios evidentes que aquellos que tienen algo que decir en este conflicto   -Rusia y China, por ejemplo-  que, de entrada, se han manifestado formalmente como aliados de Maduro, le están mandando mensajes para que busque una salida, porque ellos  no se la van a jugar por mantenerlo en el poder a cualquier precio. Vladimir Putin lo que quiere es cobrar las armas que les ha vendido y la China de Xi Jinping pretende seguir recibiendo petróleo para saldar las suyas. Para eso no es imprescindible que Maduro siga en la presidencia.

Los últimos  refuerzos exteriores que le han llegado  han sido los embajadores de la Mancomunidad de Dominica y de las repúblicas de Surinam, Mozambique, Benín, Zambia y Laos, que presentaron cartas credenciales  el pasado viernes. «¡Se fortalece nuestra diplomacia bolivariana de paz!», escribió Maduro en su Twitter.

 ¿Qué puede ocurrir a partir de mañana?

Concluye el plazo formal para que España, Alemania y otros países europeos han fijado para que Maduro convoque elecciones o reconozca oficialmente a  Guaidó como presidente interino. De entrada, Maduro, en su línea habitual, lanzará unos cuantos exabruptos más contra ellos y poco más.

 ¿Y en los próximos días?

En la frontera colombiana están preparados los primeros envíos de ayuda humanitaria para ser introducidos en el país e iniciar  su distribución. Si se empeñan en impedirlo, los efectivos militares desplazados a la zona por Estados Unidos es poco probable que se queden de brazos cruzados. Entonces el conflicto puede dar un vuelco de dimensiones imprevisibles. Si las tropas obedeciesen las órdenes del general Vladimir Padrino López la resistencia que pueden ofrecer no parece ser mucha, a la vista de la forma física que se observa en los últimos vídeos propagandísticos difundidos tras las últimas giras de Maduro por los cuarteles.

 ¿Qué salidas pacíficas se vislumbran en el horizonte?

Algunos analistas  apuntan que, si en el entorno de Maduro queda un mínimo sentido de la responsabilidad, debería tratar de hacerle ver que el mal menor para ellos sería que dimitiese  para dar paso como presidenta en funciones a Delcy Eloína Rodríguez, actual vicepresidenta y persona de su confianza. Ella podría encargarse de convocar nuevas elecciones presidenciales, previa disolución de la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente, el reconocimiento, a todos los efectos de la Asamblea Nacional que preside Juan Guaidó y la liberación de los presos políticos.

 ¿Qué ventajas tendría esa salida para el madurismo?

Sería una rendición mínimamente honrosa que podrían vender como un gesto de amor a la patria. Así, aunque tarde,  guardarían las formas ante la comunidad internacional que demanda elecciones presidenciales con todas las garantías. Si lo hacen, saben que las van a perder pero se legitimarían como oposición democrática. Maduro podría irse tranquilo a Cuba e incluso descansar en la  playa de Varadero y conjuraría el riesgo de acabar en Guantánamo, que es la última oferta que le hizo llegar Donald Trump.

 ¿Aceptaría Guaidó?

Si alguien se lo plantea como una oferta seria y no como una maniobra más para ganar tiempo, es bastante probable que sí. Con tal de evitar un derramamiento de sangre y empezar cuanto antes la reconstrucción  del país, cualquier fórmula es válida. Sería una forma de hacer efectiva la amnistía que ya le  ofreció a Maduro.

¿Que otras salidas se vislumbran?

Los astrólogos predicen que Maduro y Diosdado Cabello escaparán pronto, que Guaidó será presidente e incluso avanzan que le sucederá María Corina Machado, según declaró uno de ellos a Telemundo. Analistas solventes como Antonio García sostienen que ha comenzado la transición hacia la transición y que ahora parece irreversible. Por su parte, el sociólogo y analista político alemán Heinz Dieterich Steffan, residente en México, ex asesor de Chávez e inventor del término socialismo del siglo XXI, que hizo suyo el Comandante en el Foro Social Mundial de Porto Alegre en el año 2005, ha dicho en declaraciones a CNN que  Maduro se irá al exilio en una o dos semanas.

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