Maduro exige lealtad a los militares para apagar cualquier ruido de sables

El líder chavista adelanta unas maniobras, mientras Guaidó le exige que no reprima las protestas

La presidencia difundió fotos de Maduro en las que llamó las maniobras mas importantes en 200 años
La presidencia difundió fotos de Maduro en las que llamó las maniobras mas importantes en 200 años

Caracas / corresponsal

Nicolás Maduro ha roto con lo que era un axioma en sus seis años al frente del Gobierno en Venezuela: que por las mañanas no hubiera actividad presidencial. Este domingo se fue muy temprano a la base de la principal unidad de caballería militar del país para dar inicio a unas maniobras militares que se han adelantado dos veces desde que fueron anunciadas, y que, según analistas, tienen como objetivo tapar el ruido de sables en los cuarteles del país. Desde la brigada 41 de Valencia, la más importante del país, a 150 kilómetros de Caracas, Maduro ha pedido «lealtad, unidad y disciplina» a los oficiales. «¡Traidores nunca, leales siempre!», arengó.

La brigada está ubicada en el fuerte Paramacay, que en el 2017 fue escenario de un alzamiento abortado y donde se escucharon detonaciones toda la noche, aunque la explicación oficial para estas fueron las mismas maniobras militares que en un principio el mandatario había anunciado para el 10 de febrero y luego adelantó al día 4. Ayer pidió a las tropas que se preparen para «los ejercicios militares más importantes de la historia en 200 años».

Pocas horas después de que el número dos del chavismo, Diosdado Cabello, señalara que era «inevitable» una «invasión estadounidense» a Venezuela, el régimen se encontró con la decisión del agregado militar de Venezuela en EE.UU., el coronel de la Guardia Nacional José Luis Silva, de romper con Maduro y reconocer a Juan Guaidó, como «presidente legítimo de Venezuela». Tras ser acusado de «traidor» en un comunicado de la Guardia Nacional, Silva se reafirmó en su rebeldía e instó a sus «hermanos militares» a respaldar al presidente del Parlamento.

Los diputados de la oposición se dedicaron ayer a entregar a los militares en los cuarteles el proyecto de ley de amnistía. En todos los casos, la reacción de los centinelas fue la misma: romper o quemar con un mechero las páginas impresas por ciudadanos que se acercaron a los cuarteles. 

«No dispares, es una orden»

Guaidó arengó también a los militares a la salida de una misa en honor a las víctimas de la represión, ordenándoles que «no disparen a los que de manera clara, constitucional, han salido a defender a tu familia, a tu pueblo, a tu trabajo (…) te doy una orden: no reprimas manifestaciones pacíficas». Además, convocó a las oenegés de derechos humanos a reunirse en la Asamblea Nacional para una denuncia a nivel internacional sobre la represión de los últimos días en barriadas populares, que dejaron al menos 22 muertos y más de 500 detenidos, según el Foro Penal Venezolano. El director de esta oenegé, Alfredo Romero, señaló que las detenciones han alcanzado, incluso, «a más de cien menores de edad, uno con cáncer, que fue sacado de su casa, y otro con síndrome de Down y apenas 14 años». Se han ejecutado, según Provea, centenares de allanamientos de morada sin orden judicial.

El Gobierno chavista rebaja la tensión con EE.UU. y evita expulsar a los diplomáticos

El pasado miércoles, desde el balcón del palacio de Miraflores, Nicolás Maduro rompió relaciones con Estados Unidos y les dio un plazo de «72 horas» para abandonar el país. Al cumplirse el plazo el mandatario moderó notablemente sus expresiones y señaló que su problema era «con Trump y no con el cuerpo diplomático», y la noche local del sábado extendió el plazo a 30 días, para la creación de una «oficina de intereses», la cual, afirmó, había sido «acordada» con el Gobierno de Washington, que durante todo ese lapso, lo había desconocido como mandatario.

La Embajada de Estados Unidos en Caracas, sin embargo, sí desalojó a todo su personal no esencial y a los familiares del personal, aunque se cuidó de aclarar que esta es una medida de rutina cuando la situación sociopolítica de un país se complica. Además, aclaró a través del secretario de Estado, Mike Pompeo, que desacataría cualquier exigencia de Maduro de abandonar su delegación diplomática en Caracas, pues solo reconoce al Gobierno de Juan Guaidó, que ya recibió las credenciales del personal diplomático de EE.UU.

La Administración no baja la guardia. Así John Bolton, asesor de Seguridad Nacional, advirtió de que habrá una «respuesta significativa» si se produce algún tipo de violencia contra Juan Guaidó y los opositores. 

 Israel reconoce a Guaidó

En tanto, el Gobierno de Israel anunció en una nota que consideraba a Guaidó como el «único gobernante legítimo de Venezuela», poco después de que el partido-milicia libanesa proiraní Hezbolá, que EE.UU. incluye en la lista de grupos terroristas, dijera que respalda a Maduro.

En un vídeo difundido a través de las redes sociales, el primer ministro Benjamin Netanyahu señaló que Israel se une a «Estados Unidos y a los principales países de América Latina y Europa, para reconocer el nuevo liderazgo en Venezuela», aunque no precisa el alcance del reconocimiento de la nación hebrea.

Venezuela rompió relaciones con Israel en el 2008, tras la operación Plomo Fundido contra la Franja de Gaza, y aunque oficialmente no hay antisemitismo en el país sudamericano, la comunidad judía en Venezuela, que llegó a ser de unas 30.000 personas, hoy no llega a 6.000.

Paralelamente, la «revolución bolivariana» ha ido estrechando lazos con otros países del Medio Oriente y hoy tiene como cercanos aliados a Irán y Siria, enemigos mortales de Israel.

El chavista se mofa de Sánchez al son de «Que viva España»

Maduro rechaza el ultimátum de las "élites europeas"

Cantando «Que viva España», acompañado de unos bongos, Nicolás Maduro se ha mofado de la amenaza del jefe de Gobierno español, Pedro Sánchez, de reconocer a Juan Guaidó como presidente legítimo de Venezuela en ocho días, si no convoca a nuevas elecciones con supervisión internacional y con un nuevo organismo electoral.

Tras el canto del popular pasodoble de Manolo Escobar (presente en cualquier fiesta venezolana), Maduro se desató en insolencias contra Sánchez, al que acusó de ponerse «a la cola, en el trasero de Donald Trump. Él, que es un presidente no electo». «Estamos decididos a ser libres y no nos ‘calamos’ [aceptamos] el chantaje de nadie, ni del Gobierno español, ni de José María Aznar, ni de Borrell», afirmó Maduro ante miembros de la Misión Chamba Juvenil, que da empleo público a jóvenes por el equivalente de unos seis euros al mes. Como suele suceder en los momentos de crisis, y cuando arrecia en la represión, Maduro improvisó unos pasos de salsa con su esposa, Cilia Flores, ante las cámaras de televisión. Lo hizo en repetidas ocasiones durante las protestas del 2017.

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