EE.UU. se niega a retirar de Caracas a sus diplomáticos

Pompeo llama al Ejército a no reprimir la transición democrática y anuncia 20 millones de dólares en ayuda humanitaria

Mike Pompeo, durante la reunión del Consejo Permanente de la OEA
Mike Pompeo, durante la reunión del Consejo Permanente de la OEA

REdacción / La Voz

El papel que juegue Estados Unidos en la crisis venezolana en los tres próximos días será clave. Todo depende de si apuesta por recuperar el intervencionismo directo en Latinoamérica de tiempos pasados, dejando a un lado el «America First», u opta por una presión a base de más sanciones contra la cúpula chavista. Por lo pronto, Washington no piensa cumplir la orden de Maduro, tras proclamar la ruptura de relaciones con Estados Unidos, de que retire a todo el personal diplomático destinado en Venezuela en un plazo de 72 horas, que vence el sábado.

 Para el secretario de Estado, Mike Pompeo, el «expresidente», como ya denomina a Maduro, «no tiene autoridad legal para romper las relaciones o para declarar a los diplomáticos estadounidenses persona non grata». Así las cosas, afirmó que EE.UU. acepta la invitación del Gobierno interino de Guaidó de permanecer en Venezuela. 

El dilema

Maduro se enfrenta a un dilema. Si no hace nada y el personal de la embajada de EE.UU. termina quedándose en Caracas, esto puede ser visto como una humillación a su Gobierno, pero si se atreve a sacarlos por la fuerza es muy previsible que se produzca una escalada de la crisis.

Ante un desaparecido Trump (concentrado ayer en sus problemas domésticos), Pompeo fue el altavoz de la Casa Blanca en la crisis venezolana, después de que EE.UU. junto a una decena de naciones latinoamericanos, entre ellos Brasil, Colombia y Argentina, reconocieran a Guaidó como presidente interino.

Ayer acudió a una reunión del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) para reiterar la posición de su país y llamar a los miembros de ese foro a hacer lo mismo. «El tiempo de debatir se acabó. El régimen del antiguo presidente es ilegítimo. Está en bancarrota moral, es incompetente desde el punto de vista económico y profundamente corrupto», defendió.

El jefe de la diplomacia de Trump reiteró la advertencia a Maduro sobre el uso de la fuerza y el llamamiento a las fuerzas de seguridad venezolanas para que «no repriman la transición democrática» y protejan a Guaidó.

Además de apoyar los esfuerzos para restablecer la democracia y el respeto al Estado de derecho en Venezuela, Pompeo anunció 20 millones de dólares en ayuda humanitaria para el «pueblo» de Venezuela. Afirmó que la suma es «para ayudar a frenar la terrible escasez de medicamentos y alimentos» y que será enviada «tan pronto como sea posible desde el punto de vista logístico.

Su discurso fue interrumpido por la activista Medea Benjamín, de la organización Code Pink, que levantó una pancarta que rezaba «OEA, no apoyes un golpe de Estado en Venezuela».

La representante de Venezuela en la OEA, Asbina Ixchel Marín, rechazó la celebración de la sesión que calificó como «un atropello a la Carta de la OEA» y dijo que «ninguno de los actos» de esta tendrán validez para su Gobierno. «Ayer en Venezuela ocurrió un golpe de Estado apoyado por un grupo de países que ahora pretende justificarlo aquí en esta organización», afirmó Marín.

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