Theresa May presenta ante el Parlamento un plan B sin avances ni acuerdos

Rita A. Tudela LONDRES / E. LA VOZ

INTERNACIONAL

ADRIAN DENNIS | AFP

La primera ministra insiste en renegociar con Bruselas la salvaguarda de la frontera con Irlanda y descarta celebrar un segundo referendo sobre el «brexit»

22 ene 2019 . Actualizado a las 07:57 h.

Theresa May presentó ayer en la Cámara de los Comunes un plan B para desbloquear la negociación del brexit que no plantea grandes diferencias con el que fue rechazado la semana pasada. Así descarta explorar vías alternativas, como un segundo referendo, e insiste en renegociar la cláusula sobre Irlanda del Norte, el aspecto más controvertido del acuerdo que le tumbaron los diputados por una aplastante mayoría de 432 votos frente a 202. La primera ministra confía en poder debatir con Bruselas la polémica salvaguarda para evitar una frontera entre las dos Irlandas y en ampliar las consultas con los miembros del Parlamento, antes de que se produzca la siguiente votación: el próximo martes 29.

El nuevo documento se irá perfilando a lo largo de la semana, pero May descartó que vaya a celebrarse un segundo referendo o que vaya a haber una extensión del artículo 50 del Tratado de Lisboa. Entiende que volver a las urnas «dañaría la cohesión social» y sentaría «un difícil precedente, que podría tener implicaciones significativas» sobre cómo se manejan los plebiscitos en el Reino Unido. Así las cosas, la clave de la negociación será una vez más la frontera irlandesa. Según The Times, May estaría dispuesta a cerrar un pacto bilateral con el Gobierno de Dublín. Un extremo que desmintió un portavoz de Downing Street, al igual que la posibilidad de revisar el acuerdo de paz de Viernes Santo de 1998, que puso fin a años de conflicto en el Úlster.

May quiere hablar las próximas horas con algunos de los tories y los unionistas irlandeses del DUP, su socio de Gobierno, así como con los Veintisiete para ver cómo puede Londres cumplir con «las obligaciones con la gente de Irlanda del Norte y de Irlanda y obtener el mayor apoyo posible en el Parlamento». La nueva propuesta no parece que vaya sumar nuevos votos ni de los parlamentarios reacios a la salida de la UE, ni de los que prefieren un brexit duro.

Entre 25 y 40 miembros del Gobierno estarían dispuestos a votar a favor de la enmienda de la diputada laborista Yvette Cooper, la cual obligaría a May a solicitar una extensión del plazo de salida de la UE si no ha logrado aprobar un acuerdo a finales de febrero. La ministra de Trabajo, Amber Rudd, advirtió ayer en Downing Street que podría haber docenas de renuncias ministeriales la próxima semana si a los diputados tories se les prohibiese votar a favor del plan que ayude a detener un brexit sin acuerdo.

Rudd recomendó que May ofrezca una votación libre sobre el tema como una forma de obligar a todos los parlamentarios conservadores a mostrar su opinión sobre los temas del brexit, en lugar de esperar a conseguir sacar adelante el acuerdo.

Desde la oposición, Jeremy Corbyn acusó a May de estar en «profunda negación» sobre la magnitud de la oposición a su acuerdo. Puntualizó que los laboristas apoyarán una enmienda la próxima semana que evitaría «el desastre» de un brexit sin acuerdo.

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«Sabemos lo que no quieren, ahora deben aclarar qué quieren», insistía la mañana del lunes el ministro de Exteriores alemán, Heiko Maas, con visible hastío. No es el único que a su llegada a una reunión en Bruselas se mostró decepcionado por la anarquía en la que viven inmersos los británicos a 67 días de sellar el brexit. «Lo que no puede pedir el Reino Unido es que los europeos les resolvamos sus problemas internos, hay un problema dentro del Partido Conservador», señaló el ministro español Josep Borrell.

La UE esperaba con escepticismo la nueva hoja de ruta. Y tenía razón. El mensaje de hace unos días de la portavoz de la Comisión Europea, Margaritis Schinas, de que le toca hablar a Londres hable y no a Bruselas, siguió ayer vigente, después de la comparecencia de May en el Parlamento para anunciar «más de lo mismo» vestido como plan B.

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El Esquema del Estatuto de Asentado comenzó este lunes su tercera fase de implementación, abierta a todos los afectados: los 3,5 millones de residentes comunitarios. Los solicitantes utilizarán una aplicación disponible en teléfonos móviles o tabletas con el sistema Android.