La vida del español Pablo Ibar, pendiente del hilo de un jurado por cuarta vez

Tras estar 24 años en la cárcel en Florida, 16 de ellos en el corredor de la muerte, la defensa clama al cielo por la ausencia de pruebas que le incriminen en el triple crimen: ni el ADN ni las 145 huellas dactilares presentadas son suyas

Un agente retira las cadenas y esposas a Pablo Ibar durante su cuarto juicio
Un agente retira las cadenas y esposas a Pablo Ibar durante su cuarto juicio

REDACCIÓN

Lleva 24 años en prisión, 16 de ellos en el corredor de la muerte en Florida, y su vida vuelve a depender del hilo de un jurado. Es la cuarta vez que Pablo Ibar pasa por un tribunal para certificar si fue el autor o no de un triple asesinato cometido en 1994. El sobrino del fallecido boxeador español José Manuel Ibar Urtaín sigue atrapado en una trinchera entre dos fuegos. Por un lado está la Fiscalía, que tras el juicio argumenta que las pruebas y testigos aportados por el Estado «corroboran» su culpabilidad. Por el otro, está la defensa, que clama al cielo por la ausencia de pruebas que le incriminen: ni el ADN ni las 145 huellas dactilares presentadas son de Pablo Ibar.

El hispano-estadounidense, de 46 años, fue condenado a muerte por un crimen del que siempre se ha declarado inocente. Aunque el primer juicio fue declarado nulo porque los miembros del jurado no se pusieron de acuerdo, en el año 2000 fue condenado a muerte. Estuvo en el corredor de la muerte hasta que en 2016 el Tribunal Supremo de Florida anuló la condena y ordenó repetir el juicio por considerar que había tenido una defensa ineficaz y había sido condenado a partir de pruebas débiles y escasas.

No hay un plazo legal para que el jurado alcance un veredicto, que tiene que ser unánime. Si el juez estima que el jurado tarda más de lo debido y no alcanza a unanimidad, lo disuelve y declara nulo el juicio, lo que obligaría a repetirlo por quinta vez.

 «Pablo Ibar es inocente»

Los testimonios y las evidencias presentadas por la defensa en el cuarto juicio a Pablo Ibar conducen a «una sola conclusión: Pablo Ibar es inocente». Durante la exposición de los argumentos ante una sala llena de familiares, Benjamin Waxman, jefe de los abogados de la defensa, manifestó que «el autor del crimen y Pablo Ibar no son la misma persona».

«Las dudas razonables permean cada pieza de este caso», aseveró Waxman durante su exposición final, que tuvo como eje las negligencias, inconsistencias e irregularidades de los testimonios presentados por la Fiscalía desde que se inició el caso en 1994, informa Efe. El jefe de la defensa de Pablo Ibar manifestó que de las 145 huellas dactilares recogidas ninguna coincide con la de Ibar y por tanto le excluyen, al igual que las pruebas de ADN.

«Al autor no lo conocemos», insistió el abogado defensor, tras señalar que los expertos sostienen que el ADN encontrado en la camiseta usada por el asesino y hallada en el lugar de los hechos no coincide con el de Ibar y que todos los análisis lo exoneran. «Pablo no es el hombre que aparece en el vídeo del crimen», invocó Waxman, en relación a las imágenes que muestran al que supuestamente mató a Casimir Sucharski, dueño de un club nocturno, y de Sharon Anderson y Marie Rogers, dos empleadas del local. El vídeo es clave en la resolución de un caso complejo e interminable.

Para el fiscal Chuck Morton el vídeo de la cámara de seguridad, el supuesto ADN de Ibar hallado en una camiseta encontrada en el lugar de los hechos y la huella de una zapatilla del acusado le colocan como el autor del crimen. «No dejen libre a este asesino», dijo Morton, lo que provocó de inmediato las protestas de la defensa. Todo depende del veredicto de las ocho mujeres y cuatro hombres que componen jurado, que decidirán el futuro de un español que lleva más de la mitad de su vida entre rejas.

Las claves para seguir el juicio en el que Pablo Ibar se juega la vida

M. Ballesteros

Un tribunal de Fort Lauderdale (Florida) acoge desde este lunes un nuevo proceso contra el reo, que ha pasado 16 años en el corredor de la muerte por tres asesinatos que asegura no haber cometido

Dieciocho años después de ser condenado a muerte y tras un largo y tortuoso proceso de alegaciones, Pablo Ibar tiene desde este lunes una oportunidad de salvar la vida.  El reo, nacido en Estados Unidos de padre español y madre cubana, vuelve al banquillo tras pasar 16 años en el corredor de la muerte y lograr, en el 2016, que el Tribunal Supremo de Florida ordenase repetir su juicio. Lo hace esperanzado, pero lleno también de inquietud. «Está nervioso, porque la Fiscalía va literalmente a matar», asegura el portavoz de la Asociación contra la Pena de Muerte Pablo Ibar, Andrés Krakenberger, en declaraciones al Canal 24 Horas de TVE.

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