El cambio llega al Congo entre denuncias de fraude

Tshikedi, hijo de un histórico opositor, derrota al delfín del expresidente Kabila


KINSASA / AFP

El opositor congoleño Félix Tshisekedi fue elegido presidente de la República Democrática del Congo en la primera alternancia democrática en los casi 50 años de historia del país. Pero su victoria está empañada por las denuncias de fraude lanzadas por su rival.

Tshisekedi es el heredero político de su padre, Étienne, fallecido el 1 de febrero del 2017 en Bruselas. Pero, al contrario que su progenitor, eterno «opositor histórico», Félix logró derrotar al delfín del expresidente Joseph Kabila, que no podía presentarse legalmente a un tercer mandato.

En el 2011, Étienne Tashisekedi, derrotado, denunció fraudes durante la polémica reelección de Kabila. Fatshi -que así lo apodan- contaba con el apoyo en este combate de toda la maquinaria de la Unión para la Democracia y el Progreso Social (UPDS), fundada por su padre en los años 80, contra la dictadura de Mobutu.

Pero, al margen de ser su «heredero», Félix, de 55 años, dista de ser un calco de su difunto padre. «Étienne era terco y orgulloso. Félix es más diplomático, más conciliador, está más a la escucha que otros», afirma un buen conocedor de la oposición congoleña. Fácilmente reconocible por su altura y corpulencia, tiene un talante cortés, abierto. El tono de su voz es moderado.

Durante la campaña, se alió con el expresidente de la Asamblea Vital Kamerhe, también candidato independiente en el 2011.

Ambos rompieron en noviembre un pacto con otros cinco opositores para apoyar la candidatura de solo uno de ellos, Martin Fayulu, que quedó segundo en estas elecciones, según los resultados anunciados por la Comisión Electoral Independiente, que dio legalidad a los resultados pese a las dudas sobre un posible fraude manifestadas por Bélgica, los obispos y los derrotados.

Nacido en junio de 1963, Félix-Antoine Tshisekedi es el tercero de una familia de cinco hijos. A los 19 años, siguió a su padre, relegado por Mobutu, a su aldea de Kasai. Un episodio que lo marcó de joven. Con 22 años, Fatshi, su madre y sus hermanos tomaron rumbo a Bélgica para exiliarse. En Bruselas, el joven se enfrentó con los allegados de Mobutu o incluso con policías belgas, una noche de febrero en el aeropuerto, cuando a su padre le impidieron regresar a Kinsasa.

Casado, padre de cinco hijos y graduado en márketing y comunicación en Bélgica, sus detractores dudan de la validez de sus diplomas y le acusan de no haber ejercido nunca ningún cargo de responsabilidad o de gestión. Ahora, podrá organizar un funeral nacional para su padre, enterrado en Bélgica por el odio de Kabila.

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