La ministra evangelista que solo ve «niños de azul y niñas de rosa»

Alves luchará «contra la estimulación de la homosexualidad»


Brasilia / Corresponsal

Para quien no conociese las intenciones de Jair Bolsonaro para los próximos 4 años en Brasil, sus acciones en apenas 3 días de Gobierno hablan más claro que sus breves discursos. Su ministro de la Casa Civil inició la purga de lo que considera elementos «socialistas y comunistas» en la Administración. Su ministro estrella, el de Justicia, Sergio Moro, desplegó la Fuerza Nacional en Ceará, que vive una ola de delincuencia. La tercera pata del ideario del presidente ultraderechista es la religión y la familia. En eso se encargó de marcar el tono su ministra Damares Alves, con una frase que es ya historia de la política del país: «Es una nueva era para Brasil, los niños van de azul y las niñas de rosa».

Incluso a los que conocían a Alves -ya había dicho que educará «a las niñas como princesas y a los niños como príncipes»- sorprendió la sentencia. Esta abogada y pastora evangélica, cabeza del nuevo ministerio de la Mujer, Familia y Derechos Humanos, lleva años luchando contra lo que ella y Bolsonaro consideran «ideología de género». En una conferencia en el 2015, Alves denunció que «las escuelas están siendo usadas para estimular la homosexualidad». «No es una lucha contra el preconcepto, están destruyendo la identidad biológica de nuestros niños. Yo puedo hablar de homofobia sin llevar a la clase un folleto con cuatro hombres teniendo sexo», dijo entonces.

Alves, que considera que «la familia brasileña está en serio peligro», forma parte del cupo evangélico en el gabinete de un Bolsonaro católico, apostólico, romano y rebautizado en Israel que ha vivido tres matrimonios y tiene hijos de cada una de sus mujeres. Una de las dos ministras del nuevo Gobierno hizo carrera política como asesora del senador Magno Malta, otro pastor evangélico que lanzó la noche electoral la oración de agradecimiento a Dios por la victoria sobre la izquierda. Malta esperaba un puesto en el Ejecutivo, pero fue su ayudante la que se hizo con una cartera de nueva creación y mucho peso en lo que Bolsonaro considera un necesario reciclaje moral de Brasil.

La enseñanza, el objetivo

La cuestión de la enseñanza en las escuelas fue uno de los temas estrellas de la campaña en las redes sociales, donde se diseminaron rumores falsos que iban desde lo absurdo -que el PT distribuía un «kit gay» en los colegios- a lo grotesco -que usaban biberones con tetinas en forma de pene-. Alves justificó su frase sobre los colores azul y rosa. «Hice una metáfora contra la ideología de género, pero los niños pueden vestir como quieran», quitó hierro. Sin embargo, la ministra promete «una revolución que apenas ha comenzado» en asuntos como el aborto y la educación. «El Estado brasileño es laico, pero esta ministra es muy cristiana», abundó Alves, quien en diciembre aseguró haber visto a Jesús subirse a un árbol cuando ella tenía 10 años, dos después de sufrir abusos sexuales a manos de su pastor, según denunció recientemente.

El nuevo ministerio ya dejó fuera del amparo a la comunidad LGTB. Aún no se ha manifestado sobre lo que piensa hacer con el tema de la violencia machista, una lacra pesada en Brasil, con 12 asesinatos al día. En campaña, Bolsonaro apostó por la castración química de los violadores y, cómo no, armar a las mujeres en situación de amenaza.

Bolsonaro baja impuestos a las rentas altas

Jair Bolsonaro asistió ayer a un cambio de mando de la Aeronáutica brasileña en la capital del país, uno de los varios actos militares en los que ha participado en las últimas 48 horas. Allí, anunció dos medidas económicas, las primeras de su mandato, a pesar de que aún deben pasar por el filtro de su gurú y ministro del ramo, Paulo Guedes. La primera y más concreta es una promesa electoral: la rebaja de la carga impositiva para las rentas más altas, que pasarán de pagar el 27,5 % al 25 %. Además, el presidente insistió en simplificar los tramos del IRPF en Brasil, actualmente cinco. Uno de los debates en campaña era si apostaría por un único tramo, el citado del 25%, una situación que agravaría la ya de por sí grave situación de desigualdad en Brasil.

Jubilación a los 57

Además, Bolsonaro dio a conocer su intención de subir el impuesto sobre operaciones financieras para los brasileños con dinero en el extranjero. Pero es una medida que asume, dice, «contra nuestra voluntad». «Es un decreto que nos viene impuesto, nuestra intención como Gobierno es bajar todos los tributos», se justificó.

En el mismo acto, Bolsonaro siguió dando pistas de la reforma estrella de su Gobierno, la de las jubilaciones. «La intención es presentar la propuesta este mismo mes, con una edad mínima de jubilación de 62 años para los hombres y de 57 para las mujeres, hasta el 2022», el fin de su mandato. No dio detalles por el momento ni si esas edades serán para el sector público o el privado ni de cómo será la contribución de esas pensiones, pero todo hace indicar que Guedes apostará por un modelo de aportación individual como el contestado modelo chileno.

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