Túnez revive la revuelta del 2010 tras el suicidio de un periodista

Abderazzak Zergui murió en la plaza pública tras rociarse con gasolina y prenderse fuego en protesta por las condiciones económicas y sociales

Choques entre manifestantes y policías en Kaserine tras la inmolación de Zergui
Choques entre manifestantes y policías en Kaserine tras la inmolación de Zergui

Redacción

Ocho años después de la revolución que acabó con la dictadura de Ben Alí y desencadenó la primavera árabe, Túnez revive el mismo guion. El lunes decenas de personas se echaron a las calles de Kaserine, una ciudad del empobrecido oeste del país, tras la inmolación de un fotoperiodista. Abderazzak Zergui murió en la plaza pública tras rociarse con gasolina y prenderse fuego en protesta por las condiciones económicas y sociales. La misma escena que se vivió en diciembre del 2010 en la vecina ciudad de Sidi Buzid, cuando Mohamed Buazizi se inmoló para denunciar la humillación a la que le sometía el régimen que se había incautado de su único medio de subsistencia, un puesto ambulante de frutas y verduras.

Túnez es elogiado por su progreso democrático desde el triunfo de la revuelta en el 2011, pero los Gobiernos sucesivos no han logrado impulsar reformas para frenar la corrupción, crear empleo (el paro juvenil es del 40 %) e impulsar el crecimiento.

Epitafio en las redes

Antes de su muerte, Rezgui dejó un epitafio en las redes sociales: «Este es un llamamiento a la gente de Kasserine, llevaré a cabo una revolución yo solo». En su mensaje denuncia las mentiras del Gobierno e insta a los jóvenes parados a abandonar las sillas de los cafés y retomar la protesta en las calle, informa Efe. «Cada vez que una persona sale a la calle para reclamar su derecho al empleo, inventamos una historia de terrorismo. Un ataque aquí, un intento allí. Intentan silenciarnos», denunció.

En su alegato, Rezgui explicó que han pasado ocho años del inicio de la huida del dictador, refugiado desde entonces en Arabia Saudí, y que las promesas de cambio siguen vacías. «A todos los desempleados en Kaserine, solo me quedan 20 minutos. Estoy en el lugar de los mártires. Reclamad vuestro derecho, protestad, quemad los neumáticos. El Estado no quiere movimientos pacíficos. Espero que mi mensaje llegue», concluyó.

Un llamamiento que horas después escucharon cientos de jóvenes de la región, que levantaron barricadas con neumáticos ardiendo en varias carreteras de acceso a Kaserine y lanzaron piedras contra unidades de antidisturbios. Las fuerzas de seguridad utilizaron gas lacrimógeno para dispersar a la enojada multitud. Un total de seis agentes resultaron heridos y varias decenas de personas fueron detenidas, informó ayer un portavoz del Ministerio de Interior. A la protesta se sumó ayer el Sindicato Nacional de Periodistas Tunecinos (SNJT), que acusó al Estado de «convertir los medios en un foco de dinero sucio y sospechoso que sirve a intereses particulares, sin control y sin respeto por las leyes y la normativa laboral».

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