China pone freno a los bodorrios

El Gobierno exige ceremonias más austeras y el fin de los regalos caros

Los novios chinos realizan ostentosas y extravagantes sesiones de fotos, como esta en Zhengzhou
Los novios chinos realizan ostentosas y extravagantes sesiones de fotos, como esta en Zhengzhou

Pekín

Ni banquetes lujosos, regalos costosos, ceremonias extravagantes o bromas pesadas van a ser bien vistos en China para celebrar una boda. Los excesos de estos eventos han inducido a la Administración a exigir austeridad socialista y un regreso a las tradiciones. Ostentosas ceremonias con velos voladores, sostenidos por poleas, que recorren la sala sobre los asistentes hasta caer, si todo sale bien, sobre la cabeza de la novia; o elaboradas sesiones de fotos, con drones incluidos, en escenarios emblemáticos como la Gran Muralla deben pasar a la historia.

El desarrollo económico ha llenado de excentricidades y excesos los casamientos, al mismo tiempo que ha desarrollado una pujante e imaginativa industria de organización de bodas.

El ministerio de Asuntos Civiles de China ha pedido acabar con lo que ha denominado «vulgares prácticas matrimoniales» que van en contra de los valores socialistas del país, en referencia a los regalos caros, como casas o joyas, o a la dote que se paga por la novia. Hoy en día, si un joven chino no tiene un piso y un coche que aportar al matrimonio, va a tener problemas para llegar al altar.

En una conferencia organizada para impulsar una reforma integral de las ceremonias de matrimonio, el ministerio aseguraba que las bodas actuales son un reflejo del «culto desenfrenado al dinero» y ha propuesto «integrar los valores socialistas y la cultura tradicional china en la construcción del matrimonio y la familia», según recoge la agencia de noticias Xinhua.

Los funcionarios reivindican el «pensamiento de Xi Jinping» para pedir austeridad y evitar la contaminación de las modas extranjeras. Pero la realidad es que no hay novia que, además del tradicional traje rojo, no se vista de blanco para las fotos.

Despiertan especial preocupación las desmesuradas cantidades que se pagan como dote de la novia, el dinero que la familia del novio ofrece por el matrimonio, en el mundo rural. La política del hijo único y la preferencia del hombre sobre la mujer han provocado que haya 30 millones más de hombres que de mujeres. El precio de las novias se ha disparado en las zonas rurales poco pobladas y en algunas provincias, como Hubei, puede multiplicar por diez el salario mínimo anual. Algunos gobiernos locales ya han empezado a poner límites al importe de las dotes y acusar de tráfico de personas a los que lo superen.

El ministerio insta a las autoridades locales a elaborar unas reglas de «etiqueta de boda». Sugiere que se limite por ley el número de invitados o se impulse la celebración de bodas grupales para reducir gastos

Bromas pesadas

Las recomendaciones del Gobierno también incluyen poner coto a las bromas pesadas que deben soportar los novios. Las novatadas nupciales eran una costumbre tradicional destinada a expulsar los espíritus malignos. Con el tiempo han evolucionado hacia bromas humillantes y violentas, que en los últimos años se han desmadrado e incluso han llegado a las portadas de los diarios.

Se ha hecho famoso el caso de un novio, en el sur de China, que fue atropellado en ropa interior y cubierto de tinta cuando intentaba escapar del grupo de amigos que lo había atado, desnudado y golpeado. Acabó en el hospital con una fractura de cráneo. En otra boda, la novia y las damas de honor resultaron heridas por vidrios rotos cuando los amigos del novio intentaron entrar en la casa rompiendo la puerta con un hacha. Otro problema es el acoso sexual que sufren las mujeres, especialmente las amigas de la novia, por parte de los invitados y que se considera una parte más de la fiesta.

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