El repliegue de EE.UU. en Siria deja las manos libres a Rusia, Irán y Turquía

Rosa Paíno
Rosa Paíno REDACCIÓN / LA VOZ

INTERNACIONAL

YOUSSEF RABIE YOUSSEF

Todos los milicianos kurdos acabarán enterrados en las zanjas, amenaza Ankara

21 dic 2018 . Actualizado a las 08:06 h.

El sorprendente cambio de estrategia de Estados Unidos en Siria con la retirada de 2.000 soldados tiene importantes consecuencias geopolíticas en el avispero de Oriente Medio. La pregunta es: ¿quién gana y quién pierde con su repliegue? Las reacciones de este jueves desvelan gran parte de la respuesta. La decisión de Donald Trump ha sido recibida con miedo por Israel, como una traición por las milicias kurdas y con críticas e incredulidad por sus aliados en la lucha contra el Estado Islámico (EI). Al contrario que Rusia, Turquía e Irán, que ahora tienen las manos libres para imponer sus intereses.  

¿Cuál es el argumento de Donald Trump?

El presidente aseguró que se va tras la victoria sobre el EI. Ayer recapituló y escribió en Twitter que su país no quiere ser el «policía de Oriente Medio» a cambio de nada. Y sugiere que esa lucha le corresponde a «Rusia, Irán, Siria y otros», que ahora tendrán «que enfrentarse al Estados Islámico y a otros, a quienes odian, sin nosotros». Un argumento ingenuo y autocomplaciente. La presencia de EE. UU. en Siria era clave para frenar la influencia de Rusia e Irán, sin cuyo apoyo Bachar al Asad nunca hubiera ganado la guerra. Y como no podía ser de otra forma uno de los respaldos al repliegue vino del jefe del Kremlin: «Donald tiene razón. Estoy de acuerdo con él». «Hemos dado golpes serios al EI en Siria», declaró Putin. Mientras, el turco Recep Tayyip Erdogan y el iraní Hasán Rohaní trazaban en una reunión en Ankara el futuro sirio. Charles Lister, investigador del Middle East Institute de Washington, cree que la decisión de retirarse de Siria es «otra evidencia más de la peligrosa imprevisibilidad del presidente estadounidense».  

¿Israel va a tomar alguna medida de seguridad?

Avigdor Lieberman, el ultranacionalista israelí que dimitió hace un mes como ministro de Defensa, advirtió que la retirada estadounidenses aumenta significativamente la posibilidad de una guerra abierta entre Israel y las fuerzas proiraníes tanto en el Líbano como en Siria. Para aplacar la alarma, el primer ministro, Benjamin Netanyahu, aseguró que tiene el apoyo y respaldo de Trump ante cualquier agresión iraní.