Un lobo solitario siembra el terror en el mercadillo navideño de Estrasburgo

El tirador abrió fuego a pocos metros de la catedral y mató al menos a tres personas e hirió a otras 12. El autor del ataque, un delincuente común radicalizado en prisión, gritó «Alá es el más grande»


REDACCIÓN / LA VOZ

Cherif C., un lobo solitario de 29 años con antecedentes por delincuencia común y fichado en el denominado archivo S -donde se incluye a los sospechosos de radicalización yihadista- disparó este martes a quemarropa a los peatones en el centro de Estrasburgo, a escasos metros de la catedral y del mercadillo navideño que se levanta a sus pies, dejando al menos tres muertos y 12 heridos, nueve de ellos de carácter grave. Según los testimonios recogidos por la fiscalía antiterrorista, el autor del tiroteo gritó «Allahu akbar» («Alá es el más grande») en el momento del ataque y profirió proclamas islamistas durante su recorrido por las calles del centro de la capital alsaciana.

El autor del atentado, fichado por la policía dentro de su archivo de sujetos radicalizados, consiguió huir y sigue el paradero desconocido. La policía francesa ha detenido a cuatro personas del entorno del presunto autor del tiroteo y al menos 350 gendarmes y policías han sido movilizados en la operación de busca y captura, apoyados por medios aéreos y por las brigadas de intervención del RAID, BRI y los militares de la operación Sentinelle. El fiscal antiterrorista, Rémi Heitz, asegura que el sospechoso fue herido por militares de la patrulla Sentinelle en su huida. 

Entre los fallecidos se encuentra un turista tailandés de 45 años de edad, que murió de un disparo cuando paseaba con su esposa por el mercado navideño de la ciudad francesa. Tras el ataque, Francia ha elevado su nivel de alerta antiterrorista y se ha pasado a un nivel de «urgencia por atentado» con un control reforzado en las fronteras, controles incrementados en el conjunto de mercados de Navidad y una movilización todavía mayor del dispositivo antiterrorista Sentinelle en todo el territorio.

Terror en el mercadillo navideño

La ciudad se encontraba tomada por las fuerzas de seguridad debido a la celebración de la sesión del Parlamento Europeo, pero el atacante aprovechó el factor sorpresa y sembró el terror antes de verse acorralado por las fuerzas de la seguridad.

«Poco antes de las ocho de la tarde oí cinco detonaciones. Me asomé a la ventana y ya solo vi a gente corriendo y a dos personas tiradas en el suelo, sangrando, aparentemente heridas», contaba a un diario local un vecino de la calle Orfevres, donde comenzó la espiral de terror.

En su huida, disparó su arma automática contra todos los que salían a su paso mientras se dirigía hacia la cercana plaza Kleber, a unos tres minutos andando de la catedral.

Chérif C. logró escapar y tomó un taxi. Pidió que le condujera al barrio de Neudorf, sin especificar una dirección correcta. Según el fiscal, en el camino el sospechoso, que iba dirigiendo al taxista, le confesó haber disparado y haber matado «a diez personas», al tiempo que justificó su acto. También reveló al taxista que la policía había registrado esa misma mañana su domicilio y que había hallado en él una granada, lo que le permitió a los investigadores identificarle rápidamente. Tras bajar del taxi se cruzó con un grupo de agentes de policía, con quienes mantuvo un tiroteo, aunque logró escapar y desde entonces está siendo buscado por la policía. 

El autor del ataque fue inmediatamente identificado y, tras conocer sus antecedentes, la fiscalía de París asumió la investigación de los hechos y los calificó como «terroristas». Según algunas fuentes, el sospechoso fue alcanzado por un disparo de las fuerzas de seguridad desplegadas en la operación Centinela antes de verse acorralado en un portal de la calle Epinal, en el barrio de Neudorf, también situado en el casco histórico de la ciudad francesa.

El dispositivo de seguridad confirmó a través de las cámaras de seguridad que el atacante actuó solo. Un helicóptero sobrevoló la zona y, al filo de las 22.15, dos horas después del inicio del ataque, la policía dio por controlada la situación y permitió a los cientos de personas retenidas en el interior de sus casas y de los restaurantes salir a la calle. «La situación está controlada», informaron las autoridades.

Mientras, el Parlamento Europeo decretó la suspensión de sus actividades para hoy. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, condenó con firmeza el tiroteo en Estrasburgo (Francia), una ciudad «símbolo de la paz y de la democracia europea, valores que defenderemos siempre».

«Íbamos a empezar la cena de Navidad cuando avisaron»

El pontevedrés Alberto Escobar es uno de los miembros de la colonia gallega que trabaja en las instituciones comunitarias. Se encontraba en Estrasburgo por la celebración del pleno de la Eurocámara. «Justo hoy [por ayer] se debatían las conclusiones de la comisión de análisis sobre el yihadismo», cuenta a través del teléfono.

El WhatsApp y las redes sociales fueron los principales medios de acceder a la confusa información del ataque. «Nosotros nos enteramos a las ocho y media, justo cuando llegamos al restaurante para la cena de Navidad. Algunos compañeros no aparecían y nos dieron el aviso de que había habido un tiroteo», relata desde el comedor del local del que la Policía les pidió que no salieran. «No tenemos muchos datos. Tengo amigas que se han refugiado en la cocina de un McDonald’s. A otra persona no le quedó más remedio que esconderse en el sótano de las galerías Lafayette. Nos han pedido que no salgamos a la calle», explica.

En una situación similar se encontraba el eurodiputado socialista José Blanco, que se encontraba en el restaurante con el popular Francisco Millán Mon y Lídia Senra, de En Marea. «Estamos en un local a unos trescientos metros del lugar del tiroteo, pero la zona está totalmente acordonada por las fuerzas de seguridad y nos han pedido que nos mantengamos en el interior», relata el político lucense que fue ministro de Fomento. Según los datos que manejaba Blanco, todos los miembros de la comunidad gallega en las instituciones comunitarias se encontraba bien.

Situación de confusión

Por su parte, la nacionalista Ana Miranda indicó que «chegamos ás 20.15 xusto á zona, á entrada, na ponte. Estaba todo acordoado e dixéronnos que ocorrera un atentado. De feito, acaban de pasar seis ambulancias, estamos como a 200 metros, non se pode acceder. Tiñamos unha actividade do grupo nun hotel, unha cea de grupo. Temos varios compañeiros do Parlamento alí. Non poden saír por seguridade».

Miranda explicó que la sede de la Eurocámara fue cerrada por temor a un posible ataque y describió el caos y la confusión reinante en Estrasburgo: «Non hai moita información. Bicicletas amoreadas, todo o mundo dando a volta e ambulancias e policías entrando. A xente que ten cuarto nos hoteis do mercado non pode entrar. Estamos preto do mercado porque non hai transporte, non hai tranvía e os taxis están parados. Temos o hotel nas aforas. Ata que non se poñan en circulación seguiremos aquí».

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