Merkel dice adiós a la CDU en vísperas de su relevo después de dieciocho años

1.001 delegados eligen entre la continuidad o abrir una nueva vía en el partido


Berlín / corresponsal

Llegó la hora de la verdad en la Unión Cristianodemócrata (CDU), que debe elegir hoy nuevo presidente o presidenta para sustituir a la todopoderosa Angela Merkel, que cede el timón tras casi cuatro legislaturas consecutivas al frente de los conservadores alemanes. Un momento hasta hace poco inimaginable que supone por una parte el fin de una era, que sin duda pasará a la historia, y una oportunidad para que la formación conservadora, que en poco más de dos años ha perdido casi el 15 % del respaldo, renazca de sus cenizas.

«Esto es democracia pura». Así se refería ayer la canciller a la votación que llevarán a cabo los 1.001 delegados de la CDU durante el congreso federal del partido, que arranca hoy y concluirá mañana en Hamburgo, la ciudad natal de Merkel. Nunca una cita de este tipo había generado tanta expectación dentro y fuera de las fronteras alemanas. Y es que probablemente el nuevo líder de la formación también será el próximo candidato del bloque conservador a la Cancillería de Alemania. Por ello, está en juego el futuro de la primera potencia europea.

De los quince aspirantes que se postularon para el puesto, solo tres lograron recabar el apoyo suficiente de sus correligionarios. Ahora, los conservadores deben decidir entre la continuidad, que representa la moderada Annegret Kramp-Karrenbauer, secretaria general de la CDU y protegida de Merkel, o abrir una nueva vía de la mano del ala derechista que encarnan Friedrich Merz, exlíder del grupo parlamentario conservador y eterno rival de la canciller, y el ministro de Sanidad, Jens Spahn, quien apenas tiene posibilidades, según las encuestas.

¿Se dejarán guiar los delegados por el género de los aspirantes, teniendo en cuenta que 658 de ellos son hombres y 343 mujeres? ¿Hasta qué punto pesará el hecho de que tanto Merz como Spahn proceden de Renania del Norte-Westfalia, el land más poblado de Alemania y por tanto el que dispone de un mayor número de representantes? Los sondeos vaticinan un duelo muy reñido entre la conocida como AKK, favorita del electorado, y Merz, el preferido de las bases. Una polarización que se extiende a la cúpula del partido.

Apoyos a los candidatos

«Puedo decir que estoy convencido de que con ella tenemos más opciones de cohesionar a la CDU», afirmó el titular de Economía, Peter Altmaier, expresando así su apoyo a Kramp-Karrenbauer. Dos días antes, el exministro de Finanzas Wolfgang Schäuble se atrevió a asegurar que el mejor candidato es Merz.

Con cualquiera de los dos la CDU girará a la derecha, pues hasta los postulados migratorios de AKK son más restrictivos que los de Merkel. Pero la victoria de Merz supondría un viraje más radical y además dificultaría su objetivo de agotar la actual legislatura como jefa de Gobierno hasta 2021. «Estoy agradecida por este tiempo que dejo atrás [dieciochos años] y estoy deseando poder seguir como canciller», afirmó ayer emocionada, al despedirse de sus compañeros.

Tres aspirantes a ser el nuevo presidente del partido

El conservador de cuna

Jens Spahn

Con apenas 22 años de edad, se convirtió en el diputado más joven en entrar en el Bundestag (Parlamento alemán) por voto directo. Desde entonces, su carrera política ha sido meteórica, hasta ser nombrado ministro de Sanidad el pasado marzo. Es más, a sus 38 años es el miembro más joven del Gobierno de Merkel.

Ambicioso y estratega, se consolidó como el abanderado de las críticas hacia la canciller por su política de acogimiento de refugiados, llegando a cuestionar el Pacto Migratorio de la ONU. Sin duda pertenece al ala derechista de la CDU, también en asuntos como el aborto.

De ahí que muchos le consideren una copia barata de Merz en versión arrogante. Completó primero una formación dual en banca, para luego estudiar Políticas. Está casado, es homosexual, y miembro de oenegés que luchan contra el sida.

El millonario elocuente

Friedrich Merz

Las malas lenguas aseguran que él y Merkel son incapaces de pasar más de unos minutos en la misma habitación. Su enemistad data del 2002, cuando tras un pulso, la canciller forzó su dimisión como líder parlamentario de la CDU. El abogado decidió darse un respiro de la política y empezar a tejer alianzas con el sector empresarial.

Emocional y brillante orador, ha ejercido como consejero de grandes fondos de inversión, y conservado influyentes contactos en todos los ámbitos. A sus 63 años recién cumplidos, preside la división alemana de Blackrock, el mayor gestor de activos del mundo, y es millonario, lo que le granjea el escepticismo de la ciudadanía. Casado, con tres hijos y otros tantos nietos, posee dos aviones privados, pese a que insiste en que representa a la clase media. Representa al ala más conservadora de la CDU.

La católica pragmática

A. Kramp-Karrenbauer

La conocida como AKK -como la llaman en su formación para abreviar su largo nombre- se define por su solidez y frialdad. No en vano, se ha ganado el apodo de «mini Merkel». Inició su carrera en las autoridades locales y fue remontando, hasta ocupar la presidencia del Gobierno en el Land del Sarre. Una función que dejó en febrero para acudir a la llamada de la canciller alemana y pasar a ejercer como secretaria general de la CDU, con el 99 % del respaldo de sus correligionarios.

Su gran parecido con Merkel es su baza a favor, pero también su punto débil entre aquellos que abogan por una ruptura total del discurso. A sus 54 años, carece de experiencia en el ámbito federal y europeo. Estudió Derecho y Políticas, está casada y tiene tres hijos, de los que se ocupa su marido, un ingeniero de minas que abandonó su empleo.

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