La UE se arma contra las «fake news» en las europeas

Bruselas teme que los rusos intoxiquen los comicios


bruselas / corresponsal

El Gobierno ruso dedica 1.100 millones de euros al año a financiar medios afines al Kremlin, como Russia Today (RT) o Sputnik, plataformas mediáticas desde donde se propagan informaciones a menudo maliciosas e interesadas, según las autoridades europeas. Forman parte del enorme engranaje articulado por Moscú para desacreditar y socavar el proyecto europeo y sus democracias.

San Petersburgo se ha convertido en una fábrica intensiva de trols en la que trabajan a tiempo completo unos 1.000 colaboradores, encargados de dirigir al vasto ejército de bots que contaminan de contenidos falsos redes sociales como Facebook o Twitter, donde millones de cuentas ficticias amplifican las mentiras de cuño ruso. Su objetivo es viralizar mensajes para llegar a todo tipo de públicos e incendiar conflictos internos en los países occidentales, como la crisis catalana. Una estratagema que ha logrado desestabilizar gobiernos e incluso ha conseguido decantar el voto de los electores en algunos comicios como las presidenciales estadounidenses del 2016.

«Hay pruebas que apuntan a Rusia como principal fuente de desinformación en Europa. Forma parte de su doctrina militar y su estrategia de dividir y debilitar Occidente», subrayó ayer sin cortapisas el comisario de Mercado Único Digital, Andrus Ansip. El estonio no se anduvo con rodeos a la hora de acusar a Moscú de extender sus tentáculos hacia la UE para interferir en los procesos electorales. «Empezaron hace ya muchos años, en la época del KGB. Según algunas fuentes, de ese presupuesto, el 85 % se destinaba a medidas activas de desinformación, no para obtener secretos sino para difundir mentiras», explicó tras presentar un nuevo plan de acción europeo para resistir el asedio del Kremlin de cara a las elecciones europeas del 2019.

Bruselas teme que los rusos intoxiquen los comicios: «El riesgo de interferencia es particularmente alto. Cambiar la verdad es rápido y barato», aseguró el comisario de Seguridad, Julian King. Pero, ¿con qué armas cuenta la UE para contrarrestar la embestida? A pesar de la magnitud del desafío, la Comisión Europea solo ha podido movilizar 5 millones de euros para financiar las actividades de detección precoz de noticias falsas y la ampliación de su plantilla de expertos en 50-55 efectivos para los próximos dos años. «No es suficiente, lo sabemos», reconoció Ansip. El esfuerzo desigual anticipa graves problemas, pero Bruselas se resiste a crear en la UE «una máquina de propaganda».

Los ojos están puestos en el papel de las grandes plataformas digitales como Facebook. La Comisión ha exigido a las compañías que colaboren. No solo aumentando la transparencia para informar a sus usuarios de quién pone dinero y quién está detrás de ciertos anuncios políticos patrocinados, también a la hora de eliminar cuentas falsas y bots. Bruselas quiere ver resultados. Si en enero no hay avances, podría legislar para forzar a las redes sociales a eliminar estas amenazas. «No más excusas, que no remoloneen más porque los riesgos son reales», instó King. Bruselas admite que la confianza depositada en empresas como Facebook es «frágil», más después de que trascendiera que sus ejecutivos y el propio Zuckerberg habrían ofrecido acceso privilegiado a datos personales de sus usuarios a cambio de dinero.

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