Acuerdo de mínimos en el G20 para no herir a Trump

No toman partido en la disputa entre China y EE.UU y añaden un artículo sobre el cambio climático para contentar al magnate

Trump definió ayer a Merkel como su «amiga», pese a la relación fría que han mantenido
Trump definió ayer a Merkel como su «amiga», pese a la relación fría que han mantenido

Buenos / aires

Con un documento final sin mucho contenido pero que conformó a todos culminó ayer en Buenos Aires la cumbre del G20. Al menos sobre el papel, los países firmantes del acuerdo evitaron tomar partido en la disputa entre Washington y Pekín sobre proteccionismo o libre comercio internacional y encontraron una fórmula para incluir las diferencias con EE.UU. en respecto al cambio climático. Entre los principales logros, los países más poderosos del mundo coincidieron en la necesidad de reformar la Organización Mundial del Comercio (OMC) y ratificaron su compromiso con el cambio climático, con la única excepción de EE.UU. que se resistía a suscribir ese punto. No obstante, la disidencia se incluyó en un artículo más del texto para evitar así que se repitiese el portazo de Trump en el G20 de Hamburgo.

Tras varias jornadas de discusión sin tregua, los encargados de redactar el documento consiguieron un texto de seis páginas, una extensión superior a las expectativas. la llegada de los líderes, los acuerdos parecían imposibles y la cumbre amenazaba con terminar sin un documento tal. El principal obstáculo para el acuerdo se dirime entre Estados Unidos y China, cuyos mandatarios se reunieron anoche una vez finalizado el G20. Para salvar las diferencias, el texto evita pronunciarse en contra del proteccionismo -que es la política que impulsa Trump para defender su mercado de las exportaciones chinas- como era tradición en reuniones del G20.

Respecto del multilateralismo, los firmantes eludieron su defensa férrea y tomaron la tangente al propiciar la reforma de la OMC, una propuesta en la que todos coincidieron. Ni Emmanuel Macron, ni Angela Merkel, ni Justin Trudeau lograron convencer a Trump de un documento más favorable a la apertura del comercio. Aún así, al cierre de la cumbre Macron destacó como un éxito de la reunión la propuesta de «modernización de la OMC».

Devolver favores

Respecto al cambio climático, la falta de acuerdo hubiera sido un golpe más para la cumbre de la ONU que se inicia mañana. La fórmula encontrada para zanjar el desacuerdo de Estados Unidos fue la incorporación del artículo 21 exclusivo: «EE.UU. reitera su decisión de retirarse del Acuerdo de París y afirma su fuerte compromiso con el crecimiento económico y el acceso a la energía y seguridad utilizando todas las fuentes disponibles al tiempo que se protege el medio ambiente». Redactado así para convencer a la Administración Trump pese a que resulta contradictorio con el resto del documento.

Todo el mundo esperaba la rueda de prensa de Trump al cierre de la cumbre, pero una vez más el magnate dejó con la palabra en la boca a los periodistas. La canceló «por respeto a la familia Bush», según explicó por Twitter. El Gobierno argentino tuvo un papel clave para evitar el fracaso de la cumbre que pudo terminar sin un documento. Para Mauricio Macri, el éxito de la cumbre era una forma de devolver el favor a los países desarrollados por el préstamo millonario concedido por el FMI.

«Que todos los chicos queden libres»

V. TRUKHAN

El hijo de Olga Oprysko es uno de los marineros ucranianos retenidos por los guardacostas rusos

«Solo tengo una demanda: que todos los chicos queden libres. Todos». Olga Oprysko, una jubilada de 74 años, se enteró por televisión que su hijo era uno de los 24 marineros ucranianos detenidos por los guardacostas rusos, bajo autoridad de los servicios de seguridad del país (FSB), en el estrecho de Kerch, un pasaje marítimo entre el mar Negro y el de Azov.

«Al inicio, no pensé que estaba ahí», cuenta Olga en su modesta casa de Naditychi, una aldea al lado del Dniéster, el gran río del oeste ucraniano. «Pero al día siguiente, descubrí en los informativos que sí estaba entre los prisioneros». Andriy, de 47 años, formaba parte de la tripulación del Nikopol, un pequeño barco blindado que se incorporó a la Armada ucraniana el pasado julio. Es el único de los tres barcos que no fue dañado en el enfrentamiento.

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