Macron busca una «ecología popular» para calmar a los chalecos amarillos

«Me niego a que la transición ecológica acentúe las desigualdades entre territorios», aseguró el presidente galo


París / colpisa

Emmanuel Macron busca una «ecología popular» para calmar la insurrección de los chalecos amarillos contra la subida de los carburantes, la pérdida de poder adquisitivo y el sentimiento de injusticia fiscal. En el undécimo día de una protesta plebiscitada por la opinión pública, el presidente francés prometió ayer concertación social para llevar a cabo la transición energética y resolver la ecuación improbable de las preocupaciones sobre el fin del mundo y el fin de mes. La modulación de los impuestos verdes cuando se dispare el precio del petróleo fue su única concesión práctica a las reivindicaciones de la Francia modesta y periférica del diésel.

«Me niego a que la transición ecológica acentúe las desigualdades entre territorios y dificulte aún más la situación de nuestros conciudadanos que viven en zonas rurales o periurbanas», declaró Macron en un discurso pronunciado en el Elíseo, cercado el pasado sábado por barricadas de fuego en el apogeo violento de la movilización. «La ecología no es un tema de urbanitas y progres», insistió comprometido a poner todo de su parte para «acompañar socialmente la transición energética y para que la ecología a la francesa pueda ser una ecología popular».

La concertación nacional anunciada reunirá en los tres próximos meses a los responsables políticos, sindicales, patronales, medioambientales y asociativos, incluidos los recién designados representantes de los chalecos amarillos a dos de los cuales el ministro de Transición Ecológica, François de Rugy, recibió ayer por la tarde. Pero el Gobierno descarta una moratoria de la tasa carbono que debe alinear en el 2022 la fiscalidad sobre el diésel y la gasolina que, por consiguiente, subirán seis y tres céntimos, respectivamente, el próximo 1 de enero.

Ese incremento se producirá si no vuelve a dispararse el barril del petróleo al que Macron atribuye el 70 % de la subida de los precios en los surtidores que ha vertido gasolina a la hoguera del descontento social. En caso de nuevo repunte al alza del crudo, el Gobierno pedirá al Parlamento que le habilite para adaptar la fiscalidad sobre los carburantes fósiles y amortiguar el impacto en el bolsillo de los automovilistas.

El programa plurianual de la energía presentado por el jefe del Estado incluye el cierre de 14 de los 58 reactores nucleares franceses para el 2035, diez años después del objetivo inicial. El objetivo gubernamental consiste en que la producción eléctrica de origen nuclear pase del actual 75% al 50% en el 2035 pero sin renunciar a una energía calificada por Macron de «fiable, no carbónica y de bajo coste».

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