El exdirector del FBI que investigó el Rusiagate declarará en el Congreso

James Comey reclama que su comparecencia sea pública, lo que alarma a Trump


NUEVA YORK / CORRESPONSAL

Antes de que el Partido Demócrata ocupe en enero el nuevo reparto de escaños tras las elecciones legislativas, los representantes republicanos en retirada mueven sus últimas fichas para proteger sus intereses ante el cambio de color de la mayoría. Así, el comité judicial de la Cámara de Representantes citó al exdirector del FBI James Comey y a la ex fiscala general Loretta Lynch para que ambos testifiquen a puerta cerrada sobre sus acciones durante las elecciones del 2016. Lo que preocupa al presidente de la comisión, el republicano Bob Goodlatte, son las decisiones de Comey durante las presidenciales y que algunos consideraron como un ejemplo de parcialidad del FBI contra Donald Trump, al haberse centrado en los vínculos entre el presidente y Rusia en lugar del caso de los correos electrónicos de Hillary Clinton.

«Todavía estoy dispuesto a sentarme bajo el reflector y responder a todas preguntas», dijo el exjefe del FBI. Eso sí, no aceptará comparecer a puerta cerrada. El comité solicitó que ambas audiencias tengan lugar los próximos días 3 y 4 de diciembre sin medios, algo a lo que Comey se negó. «Ya he visto suficientes filtraciones y distorsiones selectivas. Hagamos una audiencia pública e invitemos a todos a verla», pidió pasa sobresalto de los asesores presidenciales en la Casa Blanca, que temen nuevas revelaciones perjudiciales para los intereses del presidente.

En el caso de Lynch, son varios los conservadores los que sospechan del encuentro que mantuvo con el expresidente Bill Clinton en el aeropuerto de Arizona, también en época electoral.

Ambas citaciones fueron criticadas por los demócratas, ya que creen que se trata de una maniobra de distracción para difuminar los efectos de la investigación del Rusiagate, dirigida por el fiscal especial Robert Mueller y que se acerca a su fase final mientras trascienden asuntos poco favorables a Trump. Además de los lazos con el Kremlin, Mueller investiga si el presidente obstruyó a la justicia tras despedir a Comey en mayo del 2017.

El muro o la parálisis

Trump prefirió ayer eludir esta polémica y se centró en instar a republicanos y demócratas a unirse para aprobar fondos -5.000 millones- destinados al muro fronterizos. Desde su mansión de Florida, aseguró que tras «40 años de charla, es hora de actuar». Horas antes, el magnate amenazó con un posible cierre de la frontera con México ante la llegada de caravana de centroamericanos, a quienes definió como «delincuentes tremendamente peligrosos». El Congreso deberá debatir el presupuesto federal el próximo 7 de diciembre. Y ahí Trump volverá a la carga.

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