La pesca, los servicios financieros y el transporte aéreo quedan en el limbo

Varios socios han dejado ver sus reservas por la inconcreción de los acuerdos


bruselas / corresponsal

Buena fe, mucha voluntad y confianza mutua. Son los ingredientes con los que Bruselas y Londres han aderezado la declaración política sobre su relación futura. El documento de 26 páginas acompaña al acuerdo de retirada y servirá para trazar a grandes rasgos los pilares sobre los que se apoyarán las negociaciones. Reino Unido se compromete a respetarlo, pero la realidad es que el texto no es jurídicamente vinculante.

Con la debida dosis de ambigüedad, los 27 y Theresa May han limado los últimos flecos del acuerdo. El contenido actual, no obstante, cuenta con el rechazo de España, que ha tenido que ver cómo desaparecen de la noche a la mañana las referencias a Gibraltar. A pesar de que quedan algunos detalles por cerrar, el ministro principal del Peñón, Fabian Picardo, fue de los primeros en informar de los detalles al «Parlamento o como se llame eso», indicó el secretario de Estado español para Asuntos Europeos, Marco Aguiriano, muy molesto porque el Reino Unido y las autoridades de Gibraltar vieran antes que los socios europeos el resultado de las negociaciones.

La española no es la única delegación que ha mostrado sus reservas. La falta de claridad sobre el futuro acceso de la flota pesquera comunitaria a aguas británicas, los servicios financieros o el transporte aéreo empujó a algunos gobiernos a mostrar resistencias hasta el último minuto. Finalmente, la UE tendrá que negociar aparte un acuerdo pesquero con el Reino Unido que vincule el acceso mutuo a aguas al mercado único. Este texto debería estar listo para el 1 de julio del 2020 porque, en los actuales términos, los pescadores no tienen garantizado el acceso a los caladeros británicos más allá del 31 de diciembre de ese año.

Acuerdos aduaneros

«El Reino Unido será un Estado costero independiente. Los pescadores británicos tendrán un mayor acceso a las pesquerías en aguas británicas», celebró la premier, Theresa May, este jueves en Westminster. Más cuotas para sus pescadores significan menos posibilidades de pesca para las flotas de la UE.

También ha creado controversia la falta de acuerdo para equiparar los sistemas regulatorios financieros. Sobre este particular Bruselas y Londres también deberán cerrar un acuerdo antes de junio del 2020 si quieren evitar situaciones de competencia desleal o de inestabilidad y riesgos financieros.

El documento no deja claro el nivel de cooperación que mantendrán británicos y europeos respecto al transporte aéreo. «La declaración política no recoge asuntos que aun se están discutiendo a 48 horas de aprobar el acuerdo», admitió Aguiriano en relación a ese artículo. Lo único que ha quedado meridianamente claro es que la relación futura entre el bloque y el Reino Unido se ceñirá a una serie de acuerdos aduaneros lo suficientemente flexibles y ambiciosos para levantar tarifas y barreras arancelarias. De ello dependerá que la frontera entre las dos Irlandas siga siendo invisible y que el Reino Unido no tenga que someterse a las normas del mercado interior para evitar fricciones

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