May no logra revertir la mayoría opuesta al tratado con Bruselas

Unionistas y conservadores «brexiters» mantienen el rechazo


londres / colpisa

La primera ministra británica, Theresa May, presentó este jueves la declaración política en la Cámara de los Comunes como «un buen acuerdo» para el Reino Unido y para la Unión Europea (UE), en un ambiente de mayor optimismo inicial en los escaños del Partido Conservador que se fue disipando a medida que se producían las intervenciones de otros diputados, que sugieren que las dificultades para la aprobación del acuerdo se mantienen.

May elogió el borrador de la declaración que acompañará, sin fuerza legal, al acuerdo de retirada porque, en su opinión, cumple los objetivos fundamentales del brexit: poner fin al libre movimiento de ciudadanos de la Unión, a la jurisdicción del Tribunal de Justicia de la UE,... Y porque en la futura relación comercial Londres recuperará la soberanía de la política agrícola y pesquera.

La líder conservadora subrayó, por otra parte, que el acuerdo ofrece una gama de relaciones más amplias que las planteadas previamente por la Comisión, y como aspectos particularmente interesantes citó el compromiso de buscar acuerdos para el comercio más libre en el sector servicios, la marca que el texto deja en el terreno de la cooperación en seguridad o una mención específica a la exploración conjunta de tecnologías para evitar una frontera física en Irlanda.

No obstante, esa cuestión fronteriza es la que provocará con toda seguridad la derrota del acuerdo, aunque lo apruebe el Consejo Europeo. La aritmética que ya salió a relucir en los Comunes cuando fueron informados del tratado de salida fue confirmada de nuevo por las intervenciones que siguieron a la de May. El portavoz de los unionistas norirlandeses del DUP, Jeffrey Donaldson, dijo que sus diez diputados, que hasta ahora creaban la mayoría gubernamental, no apoyarán el acuerdo. Y cuatro o cinco diputados tories se han puesto en pie en los primeros lances para remachar la misma idea, un indicio de que los amotinados euroescépticos siguen adelante con su rechazo a los acuerdos logrados por la primera ministra.

Milagro de May

Quieren que el pasaje sobre los medios tecnológicos en esta declaración se incluya en el acuerdo de retirada, que sí tiene fuerza legal, y que se borren de allí todas las páginas que describen el backstop, o salvaguardia irlandesa, con todas las directivas que el Reino Unido e Irlanda del Norte tendrían que cumplir, si no se encuentra otro camino, tras un fracaso de la negociación sobre esta declaración.

La UE no puede hacer lo que esos brexiters ahora aliados con el DUP exigen, ni antes ni después de este domingo, por lo que están decididos a derrotar a May. Por lo tanto, la ratificación del acuerdo necesita disidentes laboristas dispuestos a votar «por el interés nacional y no el interés de partido», según proclamación de su mayor altura moral, que la jefa de Gobierno ha espetado como reproche al líder de la oposición.

Pero el jefe laborista, Jeremy Corbyn, ha tenido pasajes acertados. «Diecinueve páginas más pero nada nuevo», le ha espetado sobre la extensión del borrador, que calificó como una lista de vaguedades que pudo haber sido escrito hace dos años. Así lo ha descrito también Chuka Umunna, alejado de Corbyn, pero contrario a este acuerdo y partidario del segundo referendo. Fue una línea compartida de ataque. El liberal-demócrata, Vince Cable, lo ha descrito como «un acuerdo para buscar un acuerdo».

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