Las clases medias se sublevan contra las tasas de Macron

Quejas por la subida de gasolinas para pagar la transición energética


REDACCIÓN / LA VOZ

Inédita por su naturaleza espontánea y por su magnitud, la movilización de la clase media de provincias contra la política tributaria del Gobierno de Emmanuel Macron provocó una tensa protesta que se propagó por carreteras y ciudades del país y se saldó con una mujer muerta, 106 heridos y 52 detenidos. Los denominados chalecos amarillos, una suerte de revuelta popular organizada en las redes sociales sin la tutela de un partido o un sindicato, se echaron desde primera hora de la mañana a las carreteras francesas en protesta por el impuesto a los carburantes.

Jubilados, profesionales liberales o pequeños comerciantes figuraron entre los 244.000 participantes contabilizados, quienes se movilizaron en unos 2.000 puntos repartidos por todo el país, como rotondas, peajes y puentes, muchas veces sin haber avisado a las autoridades, lo que generó desconcierto entre la policía.

La protesta, ampliamente respaldada por la sociedad francesa, respondió, en un primer momento, a un alza tributaria sobre los carburantes para financiar la transición energética, aunque rápidamente se extendió a la falta de poder adquisitivo en general. «¡Macron, dimisión!», gritaban muchos de los participantes, quienes con frecuencia entonaron La marsellesa, el himno francés.

Sin líderes ni portavoces concretos, un millar de ellos se llegaron a plantar sin previo aviso en las inmediaciones del Elíseo, en París, donde se vivieron tensos momentos con la policía, que dispersó a la turba con gases lacrimógenos. La muchedumbre logró bloquear parcialmente los Campos Elíseos, otro punto neurálgico de la capital.

Los chalecos amarillos, movimiento inédito en la historia reciente de Francia, se considera un reflejo del hartazgo de la clase media, obligada a vivir lejos de los grandes centros urbanos y a usar el coche diariamente.

Primera víctima mortal

De entre las centenas de incidentes, destaca la muerte en Pont-de-Beauvoisin (sureste de Francia) de una mujer de unos 50 años atropellada por otra que sufrió una crisis nerviosa cuando los manifestantes golpearon su coche, en el que transportaba a su hija al hospital. También se registraron 106 heridos en varias localidades del país, entre ellos cinco graves y un policía, y decenas de arrestos.

A unos seis meses de las elecciones europeas, Macron vuelve a estar en apuros cuando su popularidad toca mínimos de sus 18 meses de mandato.

La oposición, desde la extrema izquierda hasta la ultraderecha, no participó oficialmente, pero aprovechó esta movilización popular que goza de un gran apoyo ciudadano para censurar al presidente.

«Espero que el presidente de la República les escuche. Esto tiene que cambiar. Este movimiento parte de todo el mundo. Mi deber es apoyarlo», dijo el líder opositor de Los Republicanos, el centroderechista Laurent Wauquiez.

«Un gran momento» de organización popular está teniendo lugar, se felicitó el izquierdista Jean-Luc Mélénchon.

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