Salvini le come terreno a Di Maio

Aunque obtuvo la mitad de los votos en los comicios de marzo, la Liga opaca al M5E en cinco meses de coalición de Gobierno


Roma / Colpisa

Ellekappa, seudónimo de Laura Pellegrini, es una de las mejores viñetistas italianas. En sus tiras cómicas, en el diario La Repubblica, muestra cómo se reparten el poder Luigi Di Maio y Matteo Salvini, respectivos líderes del Movimiento 5 Estrellas (M5E) y la Liga, los dos que sostienen al Gobierno de Roma. A Di Maio, Ellekappa lo representa siempre más bajito que a Salvini. Es como un niño al lado de un tipo duro y barbudo al que además le toca hacerle los coros. «¿Quién es el que manda aquí?», le hace decir la viñetista muchos días al secretario federal de la Liga. El líder del M5E siempre responde solícito: «¡Tú!» Parece olvidársele que su partido recibió casi el doble de votos que la de su socio.

Los dibujos de Ellekappa son una representación más del convencimiento que existe en Italia sobre cómo Salvini le ha comido el terreno a Di Maio. Le han bastado cinco meses para superarle en los sondeos y tener la sartén del Gobierno por el mango. Las encuestas colocan a la Liga por encima del 30 % en intención de voto. Este resultado supone trece puntos más que el resultado obtenido en las elecciones legislativas de marzo y, sobre todo, dos puntos por encima de lo que los sondeos vaticinan al M5E. Un reciente estudio demoscópico del Instituto Ixè aclaró que esta tendencia se debe a la «hegemonía salviniana»: el 42 % de los italianos consideran que la Liga manda en el Gobierno, mientras que solo el 12 % cree que el M5E lleva las riendas. «Yo nunca habría pensado antes en votar a Salvini, pero ahora lo haría mil veces. Ha demostrado que cumple con lo que promete. Dijo que pondría freno a la inmigración y ha conseguido que casi no haya más desembarcos». Francesca, una romana de mediana edad escandalizada por la llegada masiva de extranjeros en los últimos años, es una más de los italianos a los que el líder de la Liga se ha metido en el bolsillo con su mano dura frente a la inmigración.

Los resultados de las elecciones europeas decidirán la suerte del líder de Cinco Estrellas Además de cerrar los puertos, Salvini ha logrado esta semana que el Senado aprobara un decreto que endurece las condiciones de acogida para los extranjeros y prevé repatriaciones masivas de quienes vivan en Italia de forma irregular. Frente a la rapidez con que ha salido adelante esta promesa de la Liga, las políticas del M5E resultan más difíciles y lentas de llevar a la práctica. La más importante es la renta mínima de 780 euros mensuales, que debería comenzar a funcionar a partir del próximo marzo. Para hacer realidad esta medida, cuyo coste se estima en 9.000 millones de euros anuales, Roma tendrá primero que aclarar el pulso que mantiene con Bruselas por su intención de alzar hasta el 2,4 % el déficit en los Presupuestos del 2019. La UE amenaza con imponer sanciones si no se reduce el desajuste.

Despreocupación

Hasta que el dinero de la renta mínima de ciudadanía no comience a llegar a los bolsillos de los italianos más desfavorecidos, sobre todo ubicados en el sur del país, será difícil que el M5E recupere el pulso en las encuestas. Aún así, Di Maio asegura que no está preocupado porque Salvini le haya adelantado. «Antes de las elecciones de marzo los sondeos decían que íbamos a lograr el 27 %, pero conseguimos el 33 %. Habrá más sorpresas».

Tanto Salvini como Di Maio tienen la vista puesta en los comicios europeos de mayo. «Hasta entonces no veo riesgo concreto de caída del Gobierno, aunque surjan dificultades», asegura un colaborador del líder de la Liga.

«Si hubiera una bajada en las elecciones europeas del M5E sería un problema para el liderazgo de Di Maio», opina esta fuente, que no oculta la ambición de Salvini por conseguir «un papel más prestigioso» que el que ahora desempeña.

La estrategia del líder de la Liga parece clara: seguir comiéndole el terreno al M5E hasta que ya no le necesite más para fulminar la coalición, volver a las urnas y tratar de convertirse en el próximo jefe de Gobierno.

La alcaldesa antisistema de Roma se libra de la dimisión

La alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, se jugaba ayer su supervivencia política y el Movimiento 5 Estrellas (M5E) parte de su credibilidad. Ambos respiraron aliviados tras la absolución de Raggi del cargo de falso testimonio, lo que le permite eludir la dimisión que le imponía el código ético del M5E y desactiva así una posible crisis en el partido.

«Este fallo limpia dos años de difamaciones. Seguimos adelante #con la cabeza alta por #Roma, mi querida ciudad», escribió Raggi en Twitter tras conocer la decisión del tribunal.

Muy criticada por una parte de la ciudadanía debido a su incapacidad para hacer frente a la degradación de Roma, Raggi estaba acusada de nombrar como director de Turismo de Roma a Renato Marra porque se lo pidió su hermano, Raffaele Marra, responsable del departamento de personal del Ayuntamiento y arrestado por presunta corrupción. En una declaración ante la Autoridad Nacional Anticorrupción la alcaldesa dijo que actuó en plena autonomía, aunque la Fiscalía consideró que mintió y pedía para ella 10 meses de reclusión.

El M5E tuvo su primer éxito político con la victoria en las municipales del 2016 en Roma y Turín. Antes de conocerse la absolución, Di Maio evitó defender a Raggi y recordó que el código ético del partido «habla claro» sobre qué hacer ante una condena.

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