Macron y Merkel simbolizan la reconciliación histórica de sus países tras la Gran Guerra

El auge de los nacionalismos, muy presente en los actos del centenario del armisticio de 1918

Merkel y Macron se dieron un abrazo en el memorial contra las atrocidades de la guerra en el bosque de Compiégne
Merkel y Macron se dieron un abrazo en el memorial contra las atrocidades de la guerra en el bosque de Compiégne

París / corresponsal

En un gesto histórico, Emmanuel Macron y Angela Merkel escenificaron ayer la reconciliación de Francia y Alemania en el centenario del armisticio que puso fin a la Primera Guerra Mundial. Y también como símbolo de que el eje franco-alemán es el muro de contención frente al auge de los nacionalismos. Macron no quiere celebrar una victoria militar. Así lo ha dejado claro en los sucesivos actos que han tenido lugar en la última semana y que han puesto el acento en la reconciliación franco-alemana. Antes de la ceremonia que tendrán lugar hoy en París, el presidente francés acudió con la canciller alemana al lugar exacto en el que se firmó el armisticio.

Una ceremonia con 72 jefes de Estado y de Gobierno centrará hoy los actos en París La ceremonia, sobria y sin discursos, tuvo lugar en el claro de Rethondes, en pleno bosque de Compiègne. El centro del memorial lo adorna una gran losa que lee: «Aquí, el 11 de noviembre de 1918, sucumbió el orgullo criminal del imperio alemán, vencido por los pueblos libres a los que pretendía esclavizar». Macron, que en los últimos días criticó el carácter revanchista del Tratado de Versalles, quiso pasar página a la humillación alemana que marcó la posguerra inaugurando junto a Merkel una pequeña placa a los pies de la losa. La nueva inscripción conmemora el acto de ayer y reafirma «el valor de la reconciliación franco-alemana al servicio de Europa y de la paz».

Tras depositar una corona de flores y saludar a la brigada franco-alemana, los dos visitaron la reconstitución del vagón en el que se firmó el alto el fuego de un conflicto que dejó 18 millones de muertos. «Nuestra Europa lleva en paz 70 años porque lo hemos querido, especialmente porque Francia y Alemania lo han querido», insistió el presidente galo ante un grupo de estudiantes que acudió a la ceremonia. Es la primera vez desde 1945 que los jefes de Estado de ambos países se reúnen en el claro de Rethondes.

Europa, en riesgo

La ceremonia de ayer fue la penúltima etapa de la gira de Macron por el norte del país, escenario de la cruel guerra de trincheras y actualmente bastión de la extrema derecha. Con el recorrido de una semana, el presidente galo quiso aprovechar el centenario del armisticio para mandar un mensaje europeísta de cara a las elecciones a la Eurocámara, previstas para mayo del 2019, y refrenar el avance de euroescepticismo. «Europa afronta el riesgo de desmembrarse por la lepra nacionalista y quedar rebasada por potencias extranjeras», dijo, tras advertir del parecido que encuentra entre el período actual y el de entreguerras.

Hoy tendrá lugar un acto ante la tumba del Soldado desconocido, bajo el Arco de Triunfo, en el que estarán 72 jefes de Estado y de Gobierno, incluidos el rey Felipe VI y Pedro Sánchez.

Tras esta ceremonia unos 60 líderes asistirán al Foro por la Paz, la primera edición de un evento con vocación anual organizado por el Gobierno francés. Durante el Foro, en el que participará Vladimir Putin pero no Donald Trump, se presentarán 120 proyectos por la paz en defensa del multilateralismo. De nuevo, el objetivo del evento es combatir los nacionalismos. El discurso de apertura será pronunciado por Merkel, y le seguirá el secretario general de la ONU, António Guterres.

Un tuit incendiario tensa la visita de Trump

F. I. París

En un improvisado ejercicio de limado de asperezas, Emmanuel Macron y Donald Trump se esforzaron ayer por desactivar la incipiente polémica acerca de la defensa europea provocada por un incendiario tuit del inquilino de la Casa Blanca. Los presidentes francés y estadounidense coincidieron en que Europa debe incrementar su aportación financiera al gasto militar y trabajar para reforzar las capacidades estratégicas de sus ejércitos.

La culpa del repunte de tensión entre París y Washington la tuvo un agresivo tuit emitido por Trump cuando el Air Force One aterrizaba la noche del viernes en Orly. «El presidente Macron acaba de sugerir que Europa construya su propio ejército para protegerse contra Estados Unidos, China y Rusia. Muy insultante, pero quizás Europa debería primero pagar su parte a la OTAN, que EE. UU. subvenciona ampliamente», escribió con su proverbial sentido de la provocación.

Aludía a unas declaraciones realizadas el martes por su anfitrión en una radio en la que insistió en la necesidad de reforzar la defensa europea, una idea constante desde que llegó al poder en mayo del 2017. «No se protegerá a los europeos si no se decide tener un verdadero ejército europeo», planteó Macron antes de indicar que «nos tenemos que proteger respecto a China, Rusia e incluso Estados Unidos». Con estas últimas palabras aludía a la decisión de Trump de retirarse del tratado de eliminación de misiles nucleares de medio y corto alcance (INF) suscrito en los 80.

Buenas palabras

En el preámbulo de su reunión bilateral en el Elíseo, un protocolario posado ante las cámaras en el que no estaban previstas declaraciones, Macron tomó la iniciativa de aplacar a su huésped. «Comprendo que el encadenamiento de temas en la entrevista haya podido crear confusión pero son dos temas diferentes, el tratado INF y el de una fuerza de defensa de los europeos», puntualizó con su tono más conciliador para neutralizar el malentendido. «Debemos compartir mejor las cargas en el seno de la OTAN», proclamó. «Celebramos aquí la amistad entre nuestros pueblos y nuestros ejércitos. La operación seductora surtió efecto en Trump, quien aseguró que «tenemos muchas cosas en común sobre numerosos aspectos aunque ciertas personas piensen lo contrario».

Los ultras querían apuñalar hoy al presidente francés

El principal sospechoso detenido el martes junto a otras cinco personas de la ultraderecha ha confesado que pretendía apuñalar con un cuchillo a Macron durante los actos hoy en Charleville-Mézières, cerca de la frontera con Bélgica, según fuentes de la investigación citadas por France2. Jean-Pierre B., antiguo empresario maderero de 55 años de Isère, era vigilado por los servicios secretos desde el 31 de octubre tras detectar correos muy virulentos contra Macron.

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