Correa pide asilo en Bélgica tras abrirle juicio por un secuestro

Culpan al expresidente ecuatoriano de retener a un opositor

El presidente Correa conserva una amplia base de simpatizantes que se manifestó en la calle
El presidente Correa conserva una amplia base de simpatizantes que se manifestó en la calle

BOGOTÁ / E. LA VOZ

El caso Balda continúa persiguiendo a Rafael Correa. Una juez de la Corte Nacional de Ecuador llamó ayer a juicio al exmandatario por el secuestro del excongresista ocurrido en el año 2012 y que ha sido objeto de una gran polémica durante toda su investigación. «Como no nos pueden ganar en las urnas, como no nos pueden derrotar, buscan todas estas excusas tremendamente graves», dijo ayer Correa, que gobernó el país sudamericano desde el año 2007 al 2017, a la agencia AFP.

El exmandatario izquierdista cree que la acusación es el reflejo de un caso de persecución política y no se presentará voluntariamente al proceso judicial, que quedará suspendido hasta que se entregue o sea detenido, según las leyes ecuatorianas.

Correa reside en Bélgica, país de origen de su esposa, desde que dejó la presidencia y no parece dispuesto a moverse de allí. Habría incluso solicitado asilo político en junio en el país europeo, según AFP. Esa petición se produjo antes de que la Corte Nacional dictase una orden de prisión preventiva, que el expresidente tampoco quiso cumplir.

«Pretenden con eso tenerme desterrado siete, ocho años, hasta que prescriba», señaló ayer Rafael Correa. El expresidente cree que, con esta medida, los jueces quieren tenerle fuera del país para la próxima campaña electoral, en marzo del 2019.

El exmandatario se niega a acudir a la llamada judicial y alega que se trata de una persecución El exmandatario ha sido acusado de ser el presunto autor intelectual del intento de secuestro del asambleísta opositor Fernando Balda en Bogotá hace seis años. La operación, que fue llevada a cabo por dos oficiales de los servicios de inteligencia, fue abortada por los ciudadanos y la policía de la capital colombiana, aunque Balda fue deportado a Ecuador meses después.

Los dos policías acusados del intento de secuestro, e incluidos ahora en el programa de protección de testigos, han declarado haber seguido órdenes del exjefe de Inteligencia -que tampoco podrá ser juzgado, tras exiliarse en España- para llevar a cabo el secuestro, y que este respondía ante Correa.

Orden a Interpol

Para completar el escándalo político, los investigadores aseguran que la operación habría sido pagada con dinero público.

Para Correa todo son invenciones. Acusa al actual presidente, Lenín Moreno, a quien él mismo nombró sucesor, de estar detrás del supuesto montaje. «Esto no lo buscamos. Es una verdadera pesadilla. Somos víctimas de la traición más grande tal vez de la historia del país y, probablemente, de la historia de América Latina, pero al final venceremos», expresó Correa.

El ex mandatario ecuatoriano está siendo investigado en otros procesos centrados en su etapa al mando del país. Cree estar siendo víctima de un acoso judicial. «Mira lo que le han hecho a Lula Da Silva», dijo, comparando su caso con el del expresidente brasileño, en prisión tras haber sido condenado por corrupción pasiva y lavado de dinero.

El exasambleísta Balda dice estar dispuesto a buscar la extradición del expresidente y se negó a celebrar el llamado a juicio. «Aunque parezca una victoria no lo es. Hoy [por ayer] Ecuador entero comprobó de manera judicial que estos hechos criminales fueron ordenados por un Presidente de la República», señaló.

La Justicia ecuatoriana pidió a Interpol que emitiese una circular roja para facilitar la detención de Correa en suelo europeo, pero la institución internacional todavía no se ha pronunciado.

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