La prometida de Khashoggi rompe su silencio

Hatice Cengiz revela a la televisión turca que, en una ocasión, el periodista asesinado le dijo qué tenía que hacer en caso de que le ocurriese algo en Turquía: le pidió que contactase con el asesor de Erdogan


Permaneció durante horas a las puertas del consulado, esperando a que su prometido, el periodista Jamal Khashoggi, solucionase de una vez los por todas los trámites administrativos necesarios para que ambos -él saudí, ella turca- pudiesen contraer matrimonio. Era la segunda vez que Hatice Cengiz le acompañaba a la embajada en Estambul; el papeleo pendiente de la primera, el 28 de septiembre, le obligó a regresar cuatro días más tarde, el 2 de octubre. Khashoggi cruzó la puerta sobre la una del mediodía, pero no volvió a salir. Durante esas 96 horas se fraguó un salvaje asesinato del que todavía hoy se desconoce quién fue el autor y cómo se llevó a cabo. Ni siquiera hay cuerpo. ¿Quién acabó con el columnista y por qué? ¿Dónde está su cadáver? «Fue asesinado y el crimen se trató de encubrir», aseguró este martes Recep Tayyip Erdogan. No se aventuró el presidente: cuenta con imágenes y audios, pruebas que no ha hecho públicas, pero que guarda a buen recaudo, gestionando con habilidad y rentabilidad una crisis en la que sí pinta, desatada en suelo turco. Ahora, Cengiz ha roto su silencio. Lo ha hecho en una entrevista en la cadena de televisión turca Haberturk: «Nosotros pensábamos que Turquía era un país seguro y que, si era detenido o interrogado, el asunto se resolvería rápidamente».

Ni Cengiz ni Khashoggi imaginaban que nada malo fuese a ocurrirle al periodista dentro del consulado, pero tampoco las tenían todas consigo. La joven turca, estudiante de doctorado, ha reconocido ante las cámaras que, en un principio, Khashoggi no quería ir a la oficina consular porque creía que iban a surgir tensiones, pero que acabó asumiendo que las autoridades saudíes no le harían nada allí dentro. De hecho, según ella, durante la primera visita el trato fue bueno. Sin embargo, ha lamentado, las autoridades saudíes tienen una «red local» «muy buena» en Turquía y una «red política también».

Cengiz  ha querido aclarar que, en contra de lo que se ha publicado, esta vez su novio no le pidió expresamente que llamara a nadie en caso de que le pasara algo. Sí lo había hecho anteriormente: en otra ocasión le instó a que, si le ocurría algo en Turquía, contactara con Yasin Aktay, asesor de Erdogan. La cadena de televisión también quiso saber si, tras invitación formulada por el presidente estadounidense, tenía previsto visitar la Casa Blanca. Cengiz dijo que no, que no irá, porque cree que es solo una maniobra política de Trump para ganarse a la opinión pública. «No sé hasta qué punto el Gobierno de Estados Unidos es sincero (en relación a la investigación) o hasta dónde actúa bajo la influencia de los medios y de la opinión pública», consideró Cengiz . 

«Pido que todos los implicados en esta barbarie sean castigados»

La prometida de Khashoggi reclamó justicia durante su primera aparición ante las cámaras. «Pido que todos los responsables implicados en esta barbarie, desde el más bajo hasta el más alto nivel, sean castigados», exigió tras relatar cómo vivió en fatídico día. Fue ella quién, preocupada, alertó a las autoridades turcas de que su prometido no regresaba. «Me puse a temblar cuando comprendí que algo le había pasado», contó entre sollozos. «De repente, un inmenso miedo se apoderó de mí».

Después de varias horas de espera, Cengiz llamó a la recepción del consulado, pero le contestaron que ya no quedaba nadie en el interior. Y fue entonces cuando siguió las instrucciones que él le había dado: telefoneó al consejero del jefe del Ejecutivo turco, Yasin Aktay, amigo del periodista.  La policía recibió la alerta y se puso en marcha una investigación.

Hace un par de días, Erdogan dio sus primeras declaraciones públicas, con los informes de la investigación en la mano, sobre la desaparición de Khashoggi. Reconoció abiertamente que tenía la certeza de que la muerte del periodista -cometida en Turquía, pero en territorio saudí al ejecutarse dentro del consulado- fue un asesinato planificado, premeditado. Aseguró tener pruebas de que todo comenzó a tramarse durante la primera visita del columnista al consulado, que un equipo de 15 personas llegó desde Arabia Saudí un día antes del crimen y que se dedicaron a inspeccionar diferentes localidades de los alrededores de Estambul -el bosque de Belgrado y Yalova- para prepararlo todo, que, además, el sistema de videovigilancia del edificio fue desactivado justo antes de la muerte del periodista

A las 18.20 horas de ese martes 2 de octubre seis de los 15 saudíes identificados por la inteligencia turca abandonaron el país en un avión privado. Por la noche se fueron otros siete, y uno más salió del consulado por la puerta trasera vestido con la ropa de Khashoggi, gafas y barba postiza. Paseó por las calles de Estambul haciéndose pasar por él y luego dejó Turquía a bordo de un vuelo comercial. 

24 días después, todavía no ha aparecido el cuerpo.

¿Por qué Arabia Saudí quería matar a Khashoggi?

M. Viñas

Erdogan asegura que el «salvaje» asesinato fue planificado días antes. Un asistente del príncipe heredero Mohamed bin Salmán habría dado la orden de acabar con él. Tras una acalorada discusión vía Skype, exigió: «Tráeme la cabeza del perro»

Saud al-Qahtani era hasta hace unos días la mano derecha del príncipe heredero de Arabia Saudí. Llevaba años apagando fuegos para la familia real, despejando balones, instructor y alentador de un nutrido ejército de trolls que, leales al régimen, se dedicaban a acosar en redes sociales a críticos como Khashoggi. Apodado el Steve Bannon saudita por su agresivo y descarado manejo de los medios de comunicación, estuvo al frente del brutal interrogatorio al que fue sometido el año pasado el primer ministro libanés por orden de Mohamed bin Salmán: Saad Hariri fue secuestrado, humillado verbalmente, apaleado.

Qahtani es (era) un sirviente fiel a los caprichos reales, tiene formación legislativa y militar, y fue el encargado de enderezar la masiva purga contra la corrupción llevada a cabo en el seno del país hace cerca de un año. Discurrió el arresto de cientos de miembros de la élite -funcionarios, magnate, príncipes- y presionó a los ciudadanos a delatarse los unos a los otros vía Twitter, a publicar nombres se simpatizantes de Catar bajo el hashtag #lalistanegra. Según dos fuentes de inteligencia citadas por Reuters, fue él quien dirigió a través de videoconferencia la ejecución de Khashoggi en el consulado de Arabia Saudí en Estambul, asesinato que, según informó este martes Erdogan en el Parlamento tuco, fue planificado con premeditación.

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