El jefe del Ejército luso dimite por el robo de armas en Tancos

Lo hace cinco días después de la salida del ministro de Defensa


Lisboa / corresponsal

El general Frederico Rovisco Duarte, jefe del Estado Mayor del Ejército portugués desde el 2016, se vio forzado ayer a presentar su dimisión tan solo cinco días después de hacerlo el anterior ministro de Defensa, José Azeredo Lopes, como consecuencia del escándalo del robo de armas del arsenal militar de Tancos, situado en el centro del país y a 100 kilómetros de la frontera española, en junio del 2017. En el caso Tancos están imputados ocho militares, uno de ellos el exdirector general de la Policía Judicial Militar lusa, Luis Vieira.

La noticia fue divulgada ayer por la tarde en un escueto comunicado del Ministerio de Defensa portugués, en el que se indica como causa de la renuncia del jefe del Estado Mayor «motivos personales» y se adelanta que han comenzado los procedimientos para nombrar a su sustituto.

Circunstancias políticas

Sin embargo, en una misiva de despedida, enviada a sus más directos colaboradores, Rovisco señala como principal motivo de su salida a «circunstancias políticas», dejando entrever que se ha visto presionado a presentar la dimisión. Esta misma semana, el presidente del Partido Socialista portugués, Carlos César, había advertido que el caso de Tancos no se podía solucionar solo con la salida del ministro de Defensa y que esperaba «consecuencias» dentro del Ejército.

A pesar de que la gran mayoría de las armas robadas hace año y medio de la base de Tancos fueron recuperadas cuatro meses después en el sur del país, la Fiscalía portuguesa centra su investigación en la sospecha de que el robo pudo ser un montaje para encubrir no solo al autor del robo, un exsoldado, sino a una red ilegal de venta de armas dentro del Ejército portugués, en la que, supuestamente, estarían implicados siete militares más, entre ellos el exdirector general de la Policía Judicial Militar.

Muchos analistas consideran que tanto el exministro Azeredo Lopes como su exjefe de Gabinete, el general Martins Pereira, desde el primer momento manejaron información sobre el supuesto entramado de venta de armas dentro de las Fuerzas Armadas lusas y callaron.

El nuevo ministro de Defensa, João Gomes Cravinho, diplomático con mucha experiencia en las administración pública, asuntos europeos y hombre cercano al primer ministro António Costa, tiene luz verde del jefe del Gobierno socialista para limpiar la casa y cesar a quien sea preciso dentro del Ejército para recuperar el prestigio y la buena imagen de las Fuerzas Armadas, que no pasan por su mejor momento con el escándalo del robo de Tancos.

Gomes Cravinho estuvo reunido ayer con los tenientes generales del Ejército para elegir a un sucesor de Rovisto Duarte que suscite consenso dentro de las Fuerzas Armadas. El candidato está en manos del Gobierno, que después debe proponerlo al presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa.

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